lunes, 23 de febrero de 2009

¿Hollywood?...No, ¡Bollywood!


Parece que este año, al menos en los Estados Unidos, es el año de las first-time ever; Primero Obama, y ahora, por raro que parezca, los Oscares. Lo digo porque por primera vez una película de extracción india resulta la absoluta ganadora en el tan controvertido y millonario mercado cinematográfico estadounidense. Se trata de la entrega titulada “Slumdog Millionaire” del director inglés Danny Boyle (Trainspotting, 1999) y del co-director indio Loveleen Tandan; filme que en la última edición de los premios Oscar, logró arrebatar para si 8 estatuillas doradas, incluidas mejor película, mejor director, mejor guión adaptado (el script original es de una novela del también escritor indio Vikas Swarup), mejor edición, y mejor música, entre otros premios. 

A grandes rasgos, la historia se centra en Jamal, Salim y Latika, un par de hermanos y una niña, cuya vida se desarrolla en los barrios pobres de la ciudad de Mumbai (antiguamente conocida como Bombay), y cuya relación va cambiando a medida que la India se transforma económicamente de un país sumido en la miseria a una de las más prominentes “economías emergentes” del siglo XXI, en las cuáles, el desarrollo de software, y el sector servicios se vuelven los elementos constitutivos de la estructura económica. De correr entre la basura, y mendigar profesionalmente por las calles de Mumbai, los niños de pronto se encuentran, ya en su juventud, inmersos en una ciudad que erige un gran distrito financiero y departamentos de lujo, en donde antes solo abundaba la basura y la porquería. Es en este contexto donde surge la parte nodal de la trama, en la cual una historia de amor cobra vida cuando Jamal, uno de los hermanos decide participar en la versión india del concurso inglés de nombre “Who Wants To Be A Millionare” (en el cual a los participantes les son hechas una serie de preguntas atípicas con el fin de obtener como premio final algunos millones de rupias), con el simple propósito de recuperar a Latika, su amor de la niñez, a quien ha estado buscando por todo Mumbai después de haberla perdido tratando de huir de un explotador infantil. Jamal, al estar sentado frente al arrogante presentador del show y a medida que avanza este, se topa con que casualmente sabe cada una de las respuestas de las preguntas que le son hechas. Esta casualidad es presentada en el celuloide mediante flashbacks de su niñez, que hacen recordar a Jamal situaciones en las cuales se esclarece el porque de lo acertado de las respuestas. Al final, y después de un intrincado desenlace, se resuelve la historia a favor del principal, y al más puro estilo de los filmes de Bollywood, con todo el elenco de la película bailando al compás del bhangra, son exhibidos los créditos finales. (Bollywood es como se le conoce a la industria cinematográfica de la India, que dicho esta de paso decir, es la industria cinematográfica que más películas produce por año).

Más allá de la historia, de los valores que esta aporta y del valor cinematográfico de la misma, “Slumdog Millionaire” (“Quisiera Ser Millonario”, o “De Pobre A Millonario” como los excelsos traductores de películas en México le han puesto, pero que cuya correcta, o más adecuada traducción seria algo así como: “Paupérrimo” Millonario) representa así la posible culminación cinematográfica para una industria que lleva años y años haciendo películas. Si bien esta entrega fílmica no es completamente de extracción india, ya que el director principal es británico (muy a pesar de una gran mayoría de gente en la India que ha repudiado el filme acusándolo de tendencioso), además de que es apoyada por dos estudios norteamericanos (es por eso que entro a competir por el oscar), puede decirse que la inspiración es el propio cine indio y su escala de valores éticos y morales (el héroe del barrio, gangsters de ghetto, y la conquista amorosa de una doncella), además de que el 80% de la historia esta hablada en hindi, y más aún, el 100% de actores, camarógrafos, editores, y mezcladores de audio provienen de Bollywood. 

El triunfo de esta película es un caso extraordinario sobre todo de acuerdo al contexto de películas contra las cuales le toco competir. La gran rival, por decirlo así, era la que todo mundo pensó, sería la gran ganadora: “The Curious Case Of Benjamin Button” (14 nominaciones), protagonizada por Brad Pitt, con millones de dólares gastados en efectos digitales, y con una historia de esas que solo Hollywood sabe hacer; Una apasionada trama de amor, escenografías y locaciones que tras el espejo muestran y hacen remembranza histórica del ascenso de Estados Unidos como potencia mundial, una “lección de vida y de valores” a través de un personaje “curioso” que intenta tocar el corazón del espectador, y una duración de casi 3 horas que recuerda otros capítulos épicos del celuloide estadounidense como “Forrest Gump”. Es decir, y tal y como lo auguraron nuestros “críticos” de cine y algunos otros tantos, con todos los elementos necesarios para otra noche épica estilo Titanic. Esta vez, no fue así. El que “Slumdog Millionaire” haya arrasado con las nominaciones resulta algo que, al menos en mi memoria, no había ocurrido en los Oscares. Nunca antes una película de un país del capitalismo no-desarrollado había arrasado de tal forma una entrega de premios en el Mainstream. Nunca. Y más aun, con una historia bien contada, sencilla, y con un presupuesto que no tiene números Hollywood: Solo 15 millones de dólares (solo para darse una idea, “Titanic” costó alrededor de 200 millones de dólares, y su competidora más cercana, “The Curious Case Of Benjamin Button” costó 160 millones). El resultado es impactante si tomamos en cuenta estas cifras, y más aún, si tomamos en cuenta que en términos de negocios, en Hollywood 160 millones de dólares son cifra “le-apuesto-al-oscar”; de manera que, perder contra una película de presupuesto 10 veces menor, no puede representar otra cosa más que: ¿Malos Negocios? (“The Curious Case Of Benjamin Button” solo obtuvo 3 estatuillas, y solo las referentes a aspectos técnicos). Solo para rematar y para dejar pensando: con un presupuesto de 15 millones de dólares, “Slumdog Millionaire”, ya ha rebasado el billón en ganancias recaudadas más lo que falta: ¿Buenos Negocios?

Con esta premiación, quizá sea esta una lección que le dio la propia academia a su millonaria industria de que el buen cine (y las buenas ganancias) se pueden hacer no siempre con tantos recursos tanto técnicos (a comparación de la intrincada tecnología que se utilizó en “The Curious Case Of Benjamin Button” para hacer lucir a Brad Pitt como un anciano de cuerpo pequeño, algunas tomas de “Slumdog Millionaire” fueron hechas con cámaras digitales) como dinerarios. Quizá también, quepa plantear que dentro de los Estados Unidos, y a raíz de toda esta debacle económica y moral que están sufriendo, se están planteando que no solo ellos merecen reconocimientos cinematográficos, que no solo ellos hacen “el cine”, y que no solo ellos son la potencia cinematográfica. Podrán los oscares seguir siendo una oda al imperialismo norteamericano, pero solo esta vez, solo esta vez, (y esperemos que otras tantas más), se logró mostrar que dentro de los propios limites del imperio, también se saben reconocer historias sencillas, bien contadas, honestas, y que hasta generan dinero… (Después de todo, la ganancia es el motor de este sistema). Por “honesto” y “bien contado” como elementos de una buena historia, no me refiero al extremismo de la exquisitez de algunos tantos que consideran “el buen cine”, a aquel de autor, a aquel que se hace con migas de presupuesto y con fines única y exclusivamente artísticos, claro, ese también es buen cine, pero esa es harina de otro costal, y eso nos lleva a otro debate que nada tiene que ver con los oscares puesto que no forma parte de su dinámica. Este reconocimiento a las buenas historias, al cine no pretencioso, a los productos de calidad y honestos, no es la primera vez que sucede en los oscares, tampoco podemos caer en el extremismo y decir que en estos solo se premian porquerías y que el único motivo de su existencia es ganar dinero; Tenemos dignos ejemplos como “Citizen Kane”, “Apocalypse Now”, “The Godfather”, entre muchas otras, la realidad es mas compleja de lo que aparenta. La valía, lo digno, y hasta lo curioso de ver en esta ocasión es que en esa lista de “mejores”, la academia, y por consecuencia el imperio, de pronto se acordaron de que en un lugar lejano, y raro, también hay candidatos para llenar “su lista”…Discutible o no, esta vez fue Bollywood y no Hollywood. Sin duda, algo esta cambiando en el Mainstream…
THE MAN IN BLACK

viernes, 13 de febrero de 2009

Nacionalización y Estatización; A propósito del rescate bancario en Estados Unidos

A continuación, se publica una entrada de el blog "Economix" que aparece en la edicion del dia 12 de Febrero del New York Times, y que trata sobre la presunta nacionalización de la banca en Estados Unidos. Lineas más abajo, se agrega un comentario que hice, con respecto al tema y que me parece pertinente compartir aquí. Por obvias razones, el contenido esta en ingles.

El blog cita lo siguiente:

Dr. Doom’s Case for Nationalizing Banks

By DealBook

From our colleagues at DealBook:


Washington has already turned to a Plan B for rescuing the nation’s banks, but Nouriel Roubini, the bearish economics professor sometimes referred to as Dr. Doom, thinks it is time for Plan N.

That’s N for nationalization of the banking industry, which Mr. Roubini, of New York University’s Stern School, argues may be the best option for the United States, and for Britain as well.

One of the concerns weighing on bank stocks recently has been the prospect of being nationalized; Bank of America’s chief executive, Kenneth Lewis, recently dismissed speculation that his bank would be nationalized as "absurd".

A continuación se citan los comentarios:

It will happen, but only after we try the Geithner plan first and then only when we call it something other than ‘nationalization’. To the uneducated public, that is almost as bad as socialized medicine.
— scott

Why can’t we look into Pandit’s idea (Citigroup)? Buy the assets at some inflated value, then clawback the profits from the banks a few years later when the economy recovers. Basically, we’re giving the banks capital, allowing the banks to defer their losses and pay them off over time. And by then the assets may not be as worthless as they are today, especially if they do a cramdown or something to reduce foreclosures.
— Dr. Dude

Por último, cito mi comentario:

First of all, i think there's a whole misuderstanding about the concept of nationalization. That confusion leads to wrong debates. Lets explain. If american bank system were in hands of foreigners, for example, mexican bankers, and, this banks were in a bad-assets trouble situation (as the current bank system in america is); Then, a "factible" solution would be the "nationalization", which means, a change of propiety from mexican bankers to american bakers (that not necessarly means shift from a private to a public bank system, and furthermore, the banks still remain in private hands); But now nationalization its not the solution because american bank system still in hands of american bankers. In the other hand, given the current trouble in the bank system, understanding what really means a "nationalization", and analizyng the solutions of put the economy in march again, a "real" solution is the "statization" (not a nationalization). A statization means making public the private debt. So, this case its totally different from a nationalization just because the property of the debt shift from private hands (banks in trouble) to public hands (taxpayer money). A statization of the debt doesn't mean socialismus, its just a mechanism that capitalist economies uses for re-establish the general conditions of rentability (which means re-launch credit markets, once the banks are clean), and its associated to keynesian economic policies. So, the real debate should go around in which will be the rules or the terms for a statization of the banking system, and this debate should leave behind the phantoms that surround every american mind that state intervention means socialismus.

THE MAN IN BLACK


lunes, 2 de febrero de 2009

El Pastoreo de los Corderos (2ª parte)


El presente es una reflexión sobre dos temas que tienen pertinencia en la realidad nacional mexicana, hablo de las elecciones de representantes políticos que tienen lugar en estas fechas y sobre la constante y creciente violencia que tiene lugar en todo el territorio, así como dentro de los distintos medios de comunicación.

Actualmente, consecuente con la fase histórica en la cual vivimos, donde expresión de ella es la globalización y parte de la misma tiene que ver con la necesidad imperiosa de comunicación, tanto de información como de capitales. Los medios de comunicación están fuertemente asociados a la necesidad de conducir informaciones y comunicar capitales de todo tipo. Es su negocio, es su fundamento en la actualidad. En base a esa necesidad y esa fundamentación las distintas cadenas televisivas, periódicos, publicación electrónicas y editoriales se ven en la necesidad de manipular la información de tal modo que se ajuste a por lo menos tres elementos: que la información transmitida posibilite el lucro y reproducción capital; que la información sea lo suficientemente atractiva, dinámica, sintetizada y accesible para crear una dependencia a la misma y por ultimo que se ajuste a una pretendida neutralidad u objetividad que legitime su emisión de contenidos.

Estos tres elementos no empatan o se ajustan unos con otros, en muchas ocasiones entran en franca contradicción pues el ejercicio profesional y objetivo del periodismo choca con la necesidad sensacionalista de hacer atractiva una información. sí ésta no se integra rápidamente a los consumos populares deja de ser una oportunidad de lucro de la cual depende el negocio que son los medios. Es por eso que hay toda una gama de actores sociales en esta dimensión que lo hacen de mejor o peor manera. Hay que ser, pues, inteligentes y creativos, adquirir objetivos éticos; formas que concilien no sólo el aspecto lucrativo y espectacular, sino el profesional y objetivo, serio y sobrio.

Actualmente en México vemos un ejercicio periodístico carente de profesionalismo, seriedad, rigurosidad y veracidad; por otro lado, podemos observar que el profesionalismo salta a la vista en un aspecto negativo de éste, se han hecho profesionales para producir noticias Express, con cierta calidad en sus formas, con diseños llamativos, gráficos vistosos y animaciones que hacen el producto encantador, en esto cumplen bien, y digo bien pues cumplen con cierta formalidad; aquí el problema de gravedad son los contenidos, la manipulación de la información así como su coherencia, éstos son los grandes perdedores. Este problema lo encontramos principalmente exhibido en los noticieros de las dos grandes cadenas televisivas de México: Televisa y Tv Azteca, así como sus portales de información electrónica.

Hablaré particularmente de éstos, no es que en los periódicos o el radio no se encuentre el problema, pero dado que la televisión es el principal medio de acceso a la información, así como el medio que más penetra e influye en la población. Para éste particular caso me centrare en la dimensión de lo noticioso y del análisis, por ser la parte del negocio que supuestamente guarda mayor seriedad, pues hablar de la programación habitual en espectáculos, programas, series, telenovelas y contenidos para niños es un tema arto doloroso y penoso para el ciudadano promedio.

En México existen alianzas por demás extrañas y ventajosas, entre ellas actores sociales y políticos que desdoblan su función, su personalidad, con el proposito de pactar y obtener beneficios personales que van desde lo más oscuro hasta lo más banal. La clase política tiene pactos con la clase empresarial, los partidos políticos la tienen con la clase política y los empresarios; el gran capital la tiene con la clase en el poder, el gran capital así como la clase empresarial también tienen sus alianzas y agendas programáticas; ni que decir de los grupos criminales desde los de mayor envergadura hasta los criminales de medio pelo, tanto con la clase política, los partidos políticos y ciertos hombres de negocios estan asociados de algun modo con estos actores oscuros. El asunto aquí es cómo las hacen coincidir -agendas- y cómo agrupan sus prioridades, así como el ejercicio de sus acciones para salir beneficiados, todos estos beneficios a costillas de una población que desde hace poco más de dos décadas se empobrece cada día más y encuentra sus derechos más básicos amenazados.

Entre otros de los graves problemas que atraviesa la población mexicana desde hace dos décadas esta un decaimiento en la calidad y el nivel de educación; desde los niveles básicos -para el groso de la población-; el sistema educativo ha sido transformado en un pesado sector cuya prioridad elemental y fundacional, su razón de ser y ethos como institución es lo que menor importancia recibe. Se ha caído en una lógica mercantil, en una trinchera de conflictos políticos y sindicales que han contribuido a la degradación educacional. Lo anterior plantea un escenario donde la población mexicana queda con mayor vulnerabilidad, es propensa -con mayor facilidad- a los engaños y la cooptación clientelar de los actores políticos antes mencionados, son pues, blancos expuestos al chantaje, engaños y explotación de clases y grupos bien organizados.

Pero entre toda esta trama de relaciones y alianzas, en esta monstruosidad, éste ser que reúne los aspectos más deleznables de una sociedad, dentro de éste artificio negativo, los medios de comunicación juegan la vez de voz, de capacidad comunicativa; un sistema comunicativo eficaz para sus propósitos o por lo menos es el proyector de todas estas imágenes y discursos. Es un distribuidor, un comunicador eficaz, una herramienta de propaganda y vulgarización efectiva.

Dos ejemplos de lo que expongo son los spots o las baterías de propaganda político-electoral que el Instituto Federal Electoral (IFE) ampara y ordena se transmitan de manera obligatoria en las sintonías televisivas nacionales. Como algunos saben hubo un conjunto de reformas en materia electoral que impiden la compra-venta de tiempo al aire para motivos políticos-electorales, esta restringido este espacio y tiempo propagandístico a los partidos políticos bajo la supervisión del IFE, esto significo un golpe a las gordas carteras del oligopolio televisivo y radiofónico de este país. Así que los jueces y opinadotes máximos de los medios, levantaron una campaña de reclamo al respecto. Se entregaron los spots políticos, las televisoras debían incluirlos entre sus programaciones, a esto, buscaron los momentos menos oportunos para transmitir dicha propaganda política, la medida es simple: insertar los mencionados spots dentro de las audiencias y programas más populares, que ejercen una mayor pasión y alienación de los televidentes, la medida tiene como propósito violentar a las audiencias y emitir un mensaje de descalificación, para las referidas reformas electorales por parte de los -como ellos se llaman- industriales de la radio y la television.

Los culpables según argumentan los medios, son el IFE y los políticos, pero la culpa aquí es compartida; el gran perdedor de todo esto es el mismo IFE. Los medios podían transmitir dicha propaganda en espacios bien pensados y con el propósito de exponer el discurso político de los distintos partidos políticos de una manera más adecuada y menos agresiva. Los políticos, entendidos como los representantes nacionales, pudieron encontrar mejores modos de restringir y equilibrar la competencia, así como de limitar el negocio y hacer menos costosas las campañas políticas que en México ( que son tan o más caras que las europeas, ni hablar de los salarios de los servidores públicos). Lo grave aquí y sin duda penoso por la importancia que tiene y debe jugar un instituto electoral -que vigila y controla la competencia política, ademas de que es vital para la democracia-, es que pierde legitimidad ante una población mayormente desinformada, mal informada en el mejor de los casos y con una educación que se presenta preocupante. Los medios legitimadores de todo, emiten opiniones que ayudan a esta deslegitimación del IFE, pues la cultura política de la sociedad mexicana es volátil y poco participativa, no es critica, los valores que integran lo político son ambiguos, así que la valoración de los ciudadanos mexicanos con todo lo que se relacione con la política no tiene la mejor opinión o estima por parte de los mismos.

Por otro lado el sistema político, más éste sistema que se identifica con lo democrático en una transición reciente y no consolidada como es el caso de México, debe proteger a sus instituciones ciudadanas con mayor eficacia, no exponerlas de formas vergonzosas o hacer dudar de su labor como institutos ciudadanos. Pero desafortunadamente la percepción popular no otorgara su estima al IFE, perderá confianza y simpatía a causa de asuntos tan banales como la interrupción de una telenovela o un partido de futbol, por spots de partidos políticos que tampoco cuentan con la mejor dirección y contenidos deseables.

Otro de estos ejemplos que mencione lineas arriba es la constante y creciente violencia; la criminalidad que se da en el país, así como la extensa exposición de todo esto en los medios. Tenemos un gran problema entre las manos, toda la sociedad tiene que ser participe de la solución, existe un problema de seguridad nacional en el que están involucrados los principales actores políticos del Estado, así como sus grupos y corporaciones de seguridad tanto policiales como castrenses. Tenemos agrupaciones delictivas con redes operacionales, algunas internacionales. Situaciones que se han agravado por la creciente pobreza y un sexenio previo al actual con una de las peores administraciones. El ejercicio nulo en los utimos años y la incubación de relaciones y complicidades criminales, han florecido en la actualidad. Los principales problemas: la pobreza, el narcotráfico, los secuestros y el robo. Son miles de asesinatos, expuestos de las maneras más dramáticas, las autoridades inmediatas y responsables son expuestas en toda su ignorancia o incompetencia, los grandes políticos se escudan en interminables planteamientos demagógicos, sofismos que no conducen a soluciones concretas y peor aun, creíbles.

En vez de pensar y demandar solución interna, esperamos que el nuevo y flamante presidente de la vecina nación Americana nos solucionará el problema, como dicen por ahí “nos va ir mejor con Obama” pensamos que con él se regularizará, crecera el envío de remesas de los Estados Unidos. Que obteniendo regularizaciones y reformas migratorias nos ira mejor, pues así tendremos más remesas; es triste la situación, es dramático que las remesas signifiquen la mejora cualitativa y eso de forma marginal para la población mexicana, pues no hace más que reproducir un ciclo de pobreza y marginación, pues para que las remesas signifiquen una mejora en la calidad de vida de las familias que las reciben tendríamos que conservar las mismas condiciones de pobreza, para que un dólar signifique una mejora o sea marginalmente beneficioso las condiciones de pobreza deben continuar. Tampoco es gracioso que la fuerza de trabajo tenga que irse y desestructure regiones completas, que los profesionales que son formados en las universidades publicas, instruidos con el dinero de los contribuyentes se vayan al extranjero porque ahí pagan mejor, aquí no tienen la capacidad de desarrollar proyectos útiles para sus comunidades, peor aun, que ni quiera exista desde la formación media superior la conciencia de que su formación tiene como propósito la mejora y el desarrollo de su comunidad asi como de su sociedad. Los estudiantes en este país piensan que su educación esta libre de responsabilidad: moral, ética, que es un gasto y ellos la pagan.

En México las cosas no marchan bien, la identidad pragmática y utilitarista que los medios se encargan de cultivar e incentivar, las realidades expuestas por parcialidades confusas, los falsos discursos de moral, valores y ética con los que disfrazan sus lucrativos negocios han conducido a una problemática grave; donde los medios de comunicación han adoptado o han creído ser la conciencia y voz del pueblo. Ellos dictan sentencia, opinan y juzgan con la bandera autoimpuesta de “la voz del pueblo”. Desafortunadamente buena parte de la población ha creído tal cosa, ha asumido las opiniones emitidas por sus comunicólogos y periodistas como suyas, hace extensivo el reclamo de los capitalistas de la comunicación como propios, cualquier cosa que ese beneficio signifique. Todo por qué, –en parte- su transmisión deportiva se vio interrumpida por un instituto que debe velar por una parte importante de la democracia; por qué, la telenovela se vio cortada por un spot de algún partido político donde posiblemente aparece una de las encueratrices de la televisión, de las cuales ellos mismos mandaron mensajitos para salvarla de la expulsión de un programa televisivo.

La violencia se hace presente en muchas dimensiones. La delincuencia ha crecido y ha corrompido a los que deben cuidarnos, pues a ellos no los cuidan quien deberían hacerlo. La lógica capitalista de libre mercado y libertinaje a diestra y siniestra han contribuido para hacer de toda expresión social una expresión de lucro e instrumentalismo vil y burdo. Todo ello es expuesto por la televisión, que confunde la libertad con un juego macabro y ventajoso de showbinismo mediático que sólo expone lo superfluo, lo celebra como los grandes valores y ética profesional.

La comunicación es el denominador de nuestro tiempo, es por ello que las formas y principalmente los contenidos han de ser analizados por todos, hay que guardar una posición crítica, ser flexibles, pero no irresponsables. Ser intolerantes con el uso de los medios masivos de comunicación como un vil y ventajoso negocio para explotar y tendenciar a la sociedad. Problemas como los que enfrenta la democracia, así como la creciente criminalidad y violencia son abonados con las practicas irresponsables de muchos consorcios mediáticos.

INKEN DEAN.


viernes, 30 de enero de 2009

El Pastoreo de los Corderos



La actual situación que vive el mundo nos es presentada por los medios de comunicación masiva como una crisis en toda la extensión de la palabra; lo digo de este modo pues sí de algo se ha encargado el ojo virtual y omnipresente de los medios o mass media es en banalizar el lenguaje, entre este fenómeno de la modernidad tardía nos topamos con la parcialización y el preocupante asunto de la magnitud de las cosas. En un afán por crear expectativas, especular y obtener ratings, que se traduce en ganancias capitales para los grandes emporios noticiosos y periodísticos de toda índole. El sensacionalismo, el sobre dimensionamiento y la alarma son los recursos habituales con los que trabajan los medios en general, desde los más independientes y undergrownd, hasta los más prestigiosos y masivos. Victima de ello es el lenguaje y su completa ambigüedad y contingencia, capacidad insuficiente para designar y explicar las cosas. Claro, no todo ello es culpa de los medios, la modernidad tardía, así como el dinamismo de la vida y el capital aceleran de manera extraordinaria todos los procesos y relaciones que tenemos los mortales que habitamos este mundo.

Pocas cosas son enteramente creíbles, sin duda ese halo de inseguridad e incredulidad se ha ido ampliando con el paso del tiempo y el sensacionalismo de la cultura de consumo. Consumimos, pues, información, grandes atracones de información noticiosa, mucha de ella irresponsable y otra tanta absurda y un tanto banal. Disfrutamos esas grandes bocanadas de información. Lo que en los últimos meses hemos comido a diario es el tema de la crisis financiera. Es el pan de cada día, es un descalabro del capitalismo, pero no es un golpe fuerte, el capitalismo, continua seguro y en reproducción, simplemente atraviesa una época de reacomodo.

Lo que salta a la vista es uno de los grandes malestares de la globalización, de esa globalización neoliberal, con muy pocas y endebles restricciones, sumado a ello encontramos la creciente indiferencia y encrudecimiento de la moral; las acciones pragmáticas y utilitaristas que el capital incubo muy bien vemos que han devenido en una forma de hacer negocios que se han despojado de toda ética protestante y el espíritu del capitalismo ha quedado ciego, tiene que reproducirse pase por quien tenga que pasar. En éste caso uno de sus cultivadores más entrañables, al menos de la última centuria, los Estados Unidos de Norte America se enfrentan a un reacomodo de su realidad pragmática y de consumo. Las decisiones mesiánicas de su clase política y la pauperización de su sociedad han provocado una falla en el sistema mundial. El pacto de clase política con el gran capital en su mayoría de cuna americana olvidaron proteger al actor social clave, en cambio se dedicaron a sobre explotarlo, le dieron drogas crediticias y quedo anestesiada por una cultura televisiva y de entretenimiento surrealista que permitió que la falla se agravara.

Pero afortunadamente la esperanza y los temas divinos nunca nos han abandonado, para fortuna de nuestras subjetividades los Estados Unidos estaban en comicios electorales. De entre las sombras y la oscuridad se erguiría la esperanza de America, un hombre nuevo, una ruptura con la historia, su nombre Barak Obama, éste sujeto es el encargado de devolverle el brillo a America, la hegemonía que parece han perdió. Muchos lo ven con buenos ojos, particularmente los países latinos, mi opinión no es negativa, siempre es grato ver algo distinto, sólo que no sabemos realmente qué esperar, en lo particular no espero mucho, el hombre de color tiene que ver por los suyos y aunque somos Americanos también, no somos de su crew. No pertenecemos a su barrio y no veo por qué tengamos que esperar que compartan las ganancias con nosotros.

Al símbolo de la esperanza Americana se suma el encuentro capitalista de principio de año en el bello paraje de Davos Suiza, un hermoso confesionario para la religión del dinero, tan habida de soluciones en estas épocas de tribulación y maldad. Todos los presidentes asisten a confesar lo que sus flamantes Estados están haciendo para atacar a la crisis. Los canales noticiosos nos impactan con declaraciones que parecen darnos esperanza pero sólo es la parcialidad, sumado a ello viene otra declaración que nos asusta y pronto se suma otra que nos dice que se han inyectado muchos millones para hacer esta crisis menos agresiva.

Todos aquellos tecnócratas, aquellos fanáticos del libre mercado que tan mal veían a los Estados Nacionales, ahora piden con gran devoción una limosna para su corporativo que se encuentra en mal estado y a punto de despedir a varios miles de empleados, pero lo más importante es que necesitan dinero publico para cubrir a sus inversionistas, es decir lo publico no es para el publico, sino para los privados. Aun así muchos devotos ortodoxos neoclásicos acusan al Estado como un destructor de la familia y las buenas costumbres liberales. Pero necesitan de él para continuar con su life style.

Los fraudes, la especulación, el endeudamiento, la guerra en pos del capitalismo y el dinamismo financiero nos ofrecen una vez más la dulce y amable cara de la violencia y la podredumbre en la cual viven millones de hombres, mujeres, niños y viejos, sumidos en la pobreza de una promesa globalizada, de libre mercado que los habría de situar en una mucho más decorosa y cómoda situación. Sin embargo la falla en el sistema exacerba aun más las distancias entre ricos y pobres.

Entre todo este cochinero se perfilan a emerger los nuevos ricos, los oportunitas y los fanáticos religiosos. Las nuevas esperanzas y el deseo de salir de la miseria y el dolor, los grandes monstruos de la modernidad, nos conducirán a tomar malas decisiones y a repetir matanzas e ideologías que nos dividirán de nuevo.

Una cosa es segura, el modelo de acumulación capitalista continuara trabajando como hasta ahora, lo dramático de esto, es que los que normalmente ganaban todo ahora cambia de rostro, surgirán nuevos actores poderosos y los negocios continuaran tan poco éticos como hasta ahora.

Iniciamos el año con esperanza, parece que un hombre de color puede cambiar al mundo y es muy probable que no lo haga; parecía que los que habían sufrido el exterminio racial serian mejores políticos pero no, exterminan a sus vecinos musulmanes. Parecía que America Latina tendría democracias, pero no, sólo tenemos demo-democracias, una versión de prueba para ver si nos agrada la sensación de libertad, soberanía y justicia.

A todo esto sólo le veo cara de violencia. Pero como es de esperarse continuaremos sedándonos con declaraciones de personalidades, las cuales nos dirán que nuestros intereses estarán a salvo, siempre y cuando los que estén a salvo sean los que están perdiendo su gran capital.

Inken Dean.

martes, 16 de diciembre de 2008

Homenajismos



Durante el pasado mes de Noviembre, la atención de la agenda cultural en México estuvo enfocada de lleno en la celebración del 80 aniversario del escritor Carlos Fuentes. De esta forma, tanto intelectuales de diversos rangos, como políticos de distinta envergadura, y medios de comunicación, se sumaron a las masivas festividades.

Pareciera que, más allá de lo que representa un homenaje al escritor por su carrera literaria, el verdadero leit motiv para los que organizaron las festividades fue: “Vamos a festejarnos a nosotros que leemos a Carlos fuentes; Festejemos pues nuestros gustos exquisitos y nuestra refinada manera de entender la literatura”. En ese sentido, hordas de analistas y críticos literarios se lanzaron a los ruedos de las mesas de debates para mostrar y demostrarse a si mismos, el valor cultural (y por lo tanto, desde su perspectiva, extraordinario), que les representa leer la obra del escritor que pareciera, ya ni mexicano es, puesto que tiene ya mucho que ni vive en el país. De esta forma, la apreciación (o la “verdadera apreciación”, es decir, el juicio de los que “verdaderamente” entienden la complejidad de la obra literaria) por la obra de Carlos Fuentes casi esta reservada para un selecto grupo de personas que en muchos de los casos presentan un bagaje cultural que ha sido moldeado solo para acumular y acumular hedonismo literario, cultura por cultura, conocimiento por conocimiento (lógica que esta fuera de toda proporción del colectivismo y la funcionalidad social).

Este festejo desmedido expresa la necesidad creciente de un amplio grueso de los segmentos de las clases medias, medias-altas, y altas, de que alguien “externo”, es decir, alguien “que sabe más”, alguien que es “neutral” y que esta “ajeno a ellos”, les muestre “lo que esta mal”, lo denunciable, lo que hay que cambiar, lo que no marcha bien ni en el sistema político ni en el sistema de valores morales. En este sentido, la novela (y algunos ensayos) de Carlos fuentes, dicen los expertos, son hitos fundadores, revolucionarios, y reveladores de una realidad de la que nadie parece darse cuenta de. La clase política, por su parte hace oír su voz y escoge a quien se debe prestar atención, a quien se tiene que leer, quien debe ser la voz literaria vigente para todos: El presidente Calderón, en el marco del homenajismo a Fuentes, declaró que para todos los mexicanos, era casi una necesidad y una exigencia leerlo. (La novela Aura, otrora blanco de los ataques del ala más conservadora del PAN, ahora resultó ensalzada por el presidente de la republica, que a todas luces recibió apoyo en su campaña política de parte de Fuentes, que de paso esta decir, esto solo expresa que nuestro intelectual, se quedó en la época en la que el PRI era lo criticable, lo condenable, lo asqueroso, y lo detestable).

En ese sentido, los valores de la elite, sus hedonismos, y sus apreciaciones estéticas, se masifican, se interiorizan en el sentido común de principalmente, los estratos que se encuentran unos peldaños por debajo de ella. De esta forma, la necesidad por ensalzar a una figura intelectual, responde, además de a una celebración del gusto de la elite y de sus valores interiorizados en otros segmentos de clase y grupos sociales subsumidos a ella, a una carencia de la práctica analítica de los valores del sentido común de los mismos; es decir a una falta de entendimiento de la realidad de una sociedad que cada vez se torna más compleja y contradictoria. Por ello el voltear a ver a los intelectuales se vuelve una necesidad que permite en ocasiones una salida a crisis personales, que en última instancia son expresión de crisis sociales.

No dudo que las novelas de Carlos Fuentes sean buenas historias, que la narrativa sea excelente, y que los recursos literarios sean aun mejores, pero fetichizar estas historias como referentes obligados que todos debamos consultar para obtener un análisis objetivo de la realidad mexicana, parece erróneo. La cosa debería ser al revés: Analizar el discurso literario de Carlos fuentes, bajo el contexto histórico en el que surgió, bajo las coyunturas político-económicas, bajo los valores morales de la sociedad mexicana que influyeron al autor, bajo los grupos de intelectuales con los que se relacionó, y bajo sus pretensiones políticas, podría ser más enriquecedor. De esta forma leer a Carlos Fuentes como un referente obligado, no queda claro el porque y el para que es indispensable; más se explica esta “necesidad” a raíz de una expresión de hedonismo, de egoísmo intelectual, de celebración del gusto de ciertos grupos de poder y con cierta autoridad estética, los cuales son dueños de la palabra, y los cuáles, con su poder mediático y por ende político, dictan lo que esta bien y lo que esta mal, en este caso, en materia estética y literaria…

Hace falta una verdadera crítica a todos estos “referentes obligados”, a todos estos “hitos fundadores” de la novela latinoamericana, a todos estos Fuentes, García-Márquez, Paz, y demás, que se han convertido en autores obligados, los cuáles, para muchos, resulta en una falta grave si no se les ha leído, en una falta de “cultura”, y falta de gusto si no se les ha consultado. Hace falta una desmitificación de estos autores, de sus escritos, de sus pretensiones, y de lo que representan para la complejidad de las sociedades latinoamericanas, no desde una perspectiva homenajista, payolera y borreguista, si no desde una perspectiva verdaderamente crítica que tenga como fundamento el estudio del discurso literario a raíz de las coyunturas políticas en la determinación del proceder de los distintos grupos de intelectuales que coexisten en el complejo social.

THE MAN IN BLACK

jueves, 20 de noviembre de 2008

El Monstruo, la Creación de la Modernidad


“Cualquier cosa que no sea Bush es mejor, cualquier cosa que no sea el PRI es mejor”, así en el imaginario de muchos dichas frases tienen sentido. Algunos otros molestos enuncian que es una tontería plantear dichas frases a modo de afirmación. A otro sector le incomoda el que la gente tenga esperanza, manifiestan un “dejemos que la gente guarde su ridícula esperanza de que las cosas cambien”.

¿Pero qué hay en todo esto?

Es esencialmente descontento por un orden de cosas, por la realidad que se vive cotidianamente. Puedo pensar que en la figura de Bush y el PRI -hasta hace unos años- son la concreción simbólica de una complejidad conflictiva. Es la representación de un orden que es funcional a unos pocos y en contraparte dañina para muchos. Otros, para los cuales no resulta un problema sustancial, ambas ideas les representan una idea cuadrada y aburrida que no merece el ser discutida, mucho menos el ser explicada, en esta franja conviven desde el tipo que trabaja en un call-center hasta aquel empleado con maestría que labora para una transnacional. Y resulta fácil no discutir, ni explicar (se) una situación. Se piensa que no son sujetos autorizados a tener razón o para tener legitimidad en sus juicios, pues sobre ellos pende una autoridad mucho más poderosa y peor aun, aceptan el hecho de que no pueden agotar un fenómeno de esta naturaleza.

Para los mexicanos el PRI representaba todo aquello que estaba mal, que era impuesto, que era autoridad valorada como negativa, que sofocaba el desarrollo de muchos, que limitaba el desarrollo económico de otros en “bien de muchos” y así se castigo a un partido de Estado, a un monstruo de mil cabezas, pero sólo se corto un par de ellas, la hidra continua viva y en su lugar de residencia habitual, otras cabezas se han adaptado y reestructurado elementos de su cuerpo, esencialmente continua siendo el mismo monstruo que vive en el laberinto político-nacional y los ciudadanos, por lo menos aquellos, los que no esperan cuestionarse sobre el orden actual, viven como aquellos prisioneros en el laberinto del minotauro, sobreviviendo pacíficamente, esperando a ser devorados por la bestia. En este caso no es el minotauro es el Leviatán.

Colorido pasaje es el que les ilustro, empleo la metáfora del monstruo pues es la creación de una modernidad que seculariza a las criaturas extraordinarias que tienen un poder violento y amenazador contra los seres ordinarios, normales, morales. El que dicho partido de estado haya terminado su hegemonía tal cual la conocimos responde a una serie de momentos coyunturales en los cuales el orden de cosas llego a un limite, había que revivificar el tejido social de la republica; tenían pues que emerger viejos-nuevos actores sociales, tenían que entrar al juego de la política o “subpolitica”, un juego que resta legitimidad a la republica como cosa de todos, y dota a los interés de privados de un disfraz que pretende inmiscuirse como la voluntad general. Pero esta voluntad de todos que no es más que la suma del interés privado no es soberana, en tanto no es en beneficio de la comunidad política. Desafortunadamente eso se confunde y la ideología del lenguaje revestido del calvinismo y del lenguaje técnico y “desideologizado” en el cual vivimos es pragmática, utilitarista e instrumental. Elementos que llevo a efecto y como punta de lanza el ex-mandatario V. Fox, compadre ideológico del Tejano de New Haven más famoso de la vecina potencia norteña que se caracterizo por desquiciarnos los últimos ocho años bajo un régimen de violencia sublimada por el celuloide y encrudecida por la economía mundial.

No creo que los americanos y los sub-americanos entendidos como todos aquellos inmigrantes, tanto legales como ilegales, estén felices y tengan que exponer muchos argumentos, incluso de rigurosidad científica para tener una opinión legitima de que “cualquier cosa que no sea Bush es mejor” para ellos, no creo que el asesinato absurdo de miles de musulmanes y “heroicos” soldados protestantes y “patriotas” inmigrantes católicos, sea una realidad cómoda en la vecina nación, la más bélica del ultimo siglo. No creo que el petróleo sea tan valioso como para cometer tantas decisiones administrativas violentas y de dominación continental y transcontinental.

No hay pues que revestir de un complicado argumento científico el que cualquier cosa que no simbolice el actual estado de cosas sea pues, un argumento valido para miles de personas. Puede ser peor el personaje que venga detrás suyo, puede existir un grupo de imbéciles poderosos detrás de éstos imbéciles poderosos, pero esa no es la sustancia del argumento original. El espíritu reside en que el orden debe expresar la soberanía de aquellos que componen un Estado, pero dadas las cosas, dado el desgaste del Estado-Nacional y su capacidad de ordenamiento, el espíritu debe residir en la voluntad general, en el bien de la comunidad, en el bien humano. No en el bien de todos, el bien global de todos, entendido como el bien privado de un agregado de naciones no necesariamente aboga por el mantenimiento y la revivificación de la comunidad, de la humanidad.

La ética retocada del capitalismo neoliberal, ha perdido su Ethos, su deber ser, su hipótesis moral y racional original, ha caído en la jaula dorada, en un racionalismo instrumental y utilitarista que rompe con los valores que dice defender. La libertad y la igualdad de derechos han perdido su fundamento original.

La esperanza es por lo tanto una manifestación de la necesidad de certezas, las certezas son indispensables para la modernidad, esta modernidad, la tardía, carece de uno de sus pilares base, la certeza basada en la definición en la concreción de la cosa, de la cosa publica. La esperanza es necesaria para todo ente humano, el Eros que impulsa al id. Finalmente, si, hemos de morir todos, habrá que vivir un periodo de gracia y dignidad previo, un estado de libertad e ilustración, sino qué propósito tendría el vivir por el vivir. La esperanza no es el problema; la omisión y la mistificación, la propensión a que otros imbéciles con ánimos de lucro particular y no en beneficio de la comunidad, lleguen a tomar el control de las certezas, la definición y el orden de las cosas actuales, es lo que nos debe preocupar. Es pues, lo que nos debe interesar, pues en la ignorancia y en la omisión de los fenómenos y las situaciones no se encuentra la respuesta apática o sustancial para los argumentos “Cualquier cosa que no sea Bush es mejor, cualquier cosa que no sea el PRI es mejor”.

INKEN DEAN.

Notas Sobre las Elecciones en los Estados Unidos


Hace más de una semana, se confirmó lo que hace algunos meses parecía improbable: La elección del ciudadano Barack Hussein Obama como el presidente numero 44 de los Estados Unidos de Norteamérica. Y digo improbable por no decir imposible; ya que no solo la elección si no simplemente la postulación de un negro para tener la posibilidad de representar a la máxima figura del poder en los E.U., hace algunos años era completamente imposible. Sin duda, y aunque algunos no lo quieran reconocer, este es un suceso sin precedentes en la historia del poder en el vecino país del norte, en el que apenas hace unos 40 años, todavía se peleaba por los derechos civiles de la raza negra.

Una característica fundamental de estos comicios fue la ausencia del abstencionismo. Esta ausencia se puede entender como una respuesta política dura a una profunda crisis no solo económica, sino de gobernabilidad, de referéndum y de evaluación de los Estados Unidos como última superpotencia mundial, tanto por los propios habitantes como por los extranjeros. Los temas del calentamiento global, la crisis alimentaria, las guerras en Irak y Afganistán, los presos en Guantánamo, el miedo al terrorismo, sumados con la peor crisis financiera de los últimos tiempos, la quiebra del sector hipotecario, la quiebra de los bancos, el dólar cada vez más devaluado frente al euro, el masivo desempleo, y el nivel más bajo de popularidad de un presidente saliente, por mencionar solo algunos males, sirvieron de punta de lanza para una millonaria y bien pensada campaña electoral demócrata que con su discurso de unión, logró convencer a miles de personas de la necesidad de un viraje político, de la necesidad de un cambio. El voto mayoritario hacia el candidato demócrata, Barack Hussein Obama, del 4 de noviembre pasado se tradujo en una re-politización y revitalización de la sociedad tanto civil como política, que parecía que después del S-11, había quedado a expensas de los intereses personales de Bush, y que hoy más que nunca viene en una coyuntura importante, en la cual el sistema se quiere sacudir de sus viejos paradigmas, y quiere construir o intentar construir nuevos. En este sentido el voto a favor del partido demócrata se esparció dentro de una gama muy amplia de población, no solo negra como algunos lo creyeron erróneamente, sino también blanca (tanto inmigrantes como no inmigrantes), pero sobre todo joven. Aun así, no todo el voto fue reflejo de esta postura, todavía en varios sectores de la población, se puede entrever el desprecio por el nominado demócrata y ahora presidente electo. Analicemos más de cerca estas situaciones a la luz del comportamiento del mapa electoral en la última elección.

En el sistema electoral estadounidense a diferencia de muchos otros (como el mexicano) no se gana por mayoría de votos. El sistema estadounidense tiene como característica fundamental relativizar el voto, o mejor dicho, el peso del mismo. De esta forma, de los 51 estados, a cada uno se le asigna de acuerdo a su población, una cierta cantidad de votos electorales. Así por ejemplo, California, que es el estado más poblado, tiene derecho a 55 votos electorales, Nueva York, otro estado con similar peso de población, tiene derecho a 31 votos electorales, y Alaska, con un peso de población relativamente menor a los anteriores, solo tiene derecho a 3 votos electorales, y así sucesivamente. El total de votos electorales es de 522, es decir la suma de todos los votos electorales de los 51 estados más el distrito de Columbia (la capital), y se declara presidente electo cuando algún candidato ha alcanzado los 270 votos electorales, es decir la mayoría relativa. Quien gana en un estado, se adjudica todos los votos electorales que este otorga, no importando si en los conteos por distrito electoral (es decir, la división electoral del Estado) el partido que alcanza la mayoria la consigue por un amplio o escaso margen.

Históricamente en un sistema bipartidista como el estadounidense (demócratas-republicanos), existen estados con una fuerte tradición ya sea demócrata o republicana. Por ejemplo, Nueva York, ha sido un estado demócrata por antonomasia, y Texas, uno republicano por tradición. Sin embargo, existen los llamados estados oscilantes, es decir, estados que no tienen una clara definición partidista y que a lo largo de la historia electoral de los E.U. han inclinado la balanza hacia los republicanos o hacia los demócratas según se ha presentado la coyuntura política; ejemplos de estos estados nos lo brindan, en la costa este, estados como Florida, Carolina del Norte, Virginia, Pennsylvania y Nueva Hampshire. Winsconsin, Indiana, Michigan, Iowa y Ohio en el midwest (la zona que circunda al lago Michigan). Y Nuevo México, Colorado y Nevada, cercanos a la costa oeste. En resumidas cuentas, el partido que desencadene victorias en la mayoría de estos estados “oscilantes”, tendrá más probabilidad de ganar la elección (obviamente junto con los votos electorales de los estados en los que el partido es tradición). Ahora bien, analicemos el caso de los estados oscilantes en la pasada elección del 4 de noviembre. Del total de estados oscilantes, hay al menos 5 que fueron fundamentales en la victoria de Obama, ya que fueron los que le otorgaron mas de 80 votos electorales; Estos fueron Pennsylvania (21), Florida (27), Ohio (20), Michigan (17) y Virginia (13), la mayoría, de la costa este, y si tomamos en cuenta que del total de estados oscilantes, el demócrata Obama solamente empato en Missouri (es decir no perdió ni uno solo), podemos entonces establecer el triunfo como arrollador. Es decir, de los estados “clave” u oscilantes, McCain, el candidato republicano, no pudo asegurarse ni un solo voto electoral. Por si fuera poco, Obama ganó en los estados que otorgan los mayores votos electorales, es decir, California (55), y Nueva York (31), y solamente perdió en Texas, que otorga 34 votos electorales, y que como se conoce es un estado con tradición republicana. Los mapas electorales arrojan una tendencia clara. El voto demócrata se ubicó en ambas costas, en la este, vino por todo el atlántico, desde Florida, hasta Maine, ya bien en el norte, pasando por Nueva York, Massachussets y Washington capital, se internó hacia el midwest, pasando por Ohio, Indiana, el gran lago Michigan, Illinois (casa del senador Obama), y llegó hasta a Minnesota. Mientras que en la oeste, arrolló los tres estados de la misma, es decir, California, Oregon, y Washington e inclusive, la ola demócrata se dejó sentir en estados como Nevada, y Nuevo México, cercanos a California.

Por el contrario, el voto republicano se ubicó casi en toda la franja central de la unión, es decir, Arizona (sede de la casa de campaña de McCain, y que solamente otorga 10 votos electorales), Kansas (6), Oklahoma (7), Tennesse (11), Arkansas (6), Kentucky (8), Louissiana (9), Texas (34), Idaho (4), Dakota del Norte (3), Dakota del Sur (3), pero con excepción de estados como Colorado (9) y Nuevo México (5), mientras que en la costa este solo se adjudicó Georgia (15) y Carolina del Sur (8). Esta radiografía del voto republicano, muestra que los estados que se adjudicó, reparten pocos votos electorales, es decir el peso poblacional de los mismos es muy bajo, lo que significa que su diversidad poblacional es limitada comparada con la que existe en las costas de la unión. De esta forma se puede afirmar que el partido republicano, perdió en los estados claves u oscilantes (la mayoria de estados de la costa este, y del midwest), el voto citadino, es decir, el voto de las personas con cierta escolaridad, y relacionados más a la vida de las grandes ciudades (Chicago, Nueva York, Boston, Philadelphia, Cleveland, Baltimore, Indianápolis, Detroit), y por el contrario su voto se ubicó más en el sector redneck de la población de los estados llamados confederados, secesionistas, o del sur, como Kentucky, Arkansas, Alabama, Georgia, Carolina del Sur, y Tennesse. Estos estados, con poco peso en cuestión de votos electorales, demuestran que sus segmentos de población son mayoritariamente blancos, con baja diversidad en cuanto a grupos raciales tanto de inmigrantes (latinos, asiáticos, europeos) como no inmigrantes, con poca tendencia a la concentración en urbes, y con alta propensión a la vida en el medio rural. El voto en estos estados tuvo un margen en favor de los republicanos bastante amplio. De acuerdo con encuestas del New York Times, en Arkansas, Mccain superó a Obama con el 76% de voto ciudadano; este porcentaje representa inclusive un margen más amplio en favor de los republicanos que lo que este representó en la elección pasada, en donde Bush venció con un 55% al demócrata Jhon Kerry. Esta situación, sin duda esta vinculada a un voto de corte más racista, lo que hace ver que este gran segmento de la población que habita estos estados, poco propensos a cambiar su pasado republicano, se inclinaron menos por cuestiones de diferencia entre propuestas políticas, lo cual aun deja entrever que aun tienen bien arraigado su pasado esclavista.
La tesis del “voto racista” en contra de Obama, pesa más que afirmar que estos estados siempre han sido de corte republicano, ya que cuando Bill Clinton, nominado demócrata, ganó las elecciones en 92, un amplio sector de esta población en estos estados le favoreció con su voto, debido, entre otras razones, a que el Sr. Clinton es oriundo de Arkansas, contrario a lo que ocurrió esta vez, en donde Obama fue “castigado” por su descendencia y color de piel (En un reportaje del N.Y. Times algunos lugareños de Arkansas llegaron a considerar la negativa a tener a un musulmán como presidente, “I think any time you have someone elected president of the United States with a Muslim name, whether they are white or black, there are some very unsettling things,”, declaro el director de un banco local en Arkansas).

Con el ejemplo de los estados sureños, que incrementaron aun más el margen antidemócrata (racista) que lo que lo hicieron con Bush, se observan dos situaciones. Una, de polarización en cuanto a la actitud racial y política entre las costas y la mayoría de estados del centro. Y la otra, de aislamiento tanto de esos segmentos de la población (que una vez instalado Obama en la oficina oval, verán con recelo que un presidente negro-musulmán este “por encima de sus cabezas”) como del partido republicano, que ahora, su mayoria representativa en el congreso tiene como base el sur confederado, es decir, esos estratos de población. Esta situación convierte a los republicanos (y a una gran mayoría de su séquito de seguidores) en casi un “k-k-klan” que solo atiende demandas rural-regionales, alejadas estas de la lógica incluyente de las “democracias modernas”. En ese sentido, la polarización arroja que los racistas, ahora sean mas racistas, y que sus demandas, con un esquema analítico fuera del nuevo marco democrático, se tornen aún mas conservadoras. Porque una cosa cierta es que ahora el margen de debate tenderá a abrirse a cuestiones más progresistas que trascenderán más allá de las clásicas dicotomías, o los juegos de suma cero, que debates como el si o no al same-sex marriage arrojan.

Si comparamos la situación geo-demográfica del voto republicano con la situación del voto demócrata, será fácil entender que no por nada a este último se le denomina como progresista y de avanzada. Si bien puede entenderse al voto demócrata como un voto de izquierda, también entonces, entendiendo esta diferencia con los republicanos, puede entenderse al voto demócrata como un voto más liberal y tolerante. Aun así el voto demócrata que definió la elección no fue un voto de “tradición demócrata”, o de izquierda tal y como podríamos entender a la izquierda europea o latinoamericana, sino más bien, este fue un voto que reflejo en los electores una actitud antibushiana, y de necesidad de cambio, es decir, fue un voto de castigo, un voto de “cambio de opinión” cimentado en la interiorización de los problemas que una vida más urbana traen consigo, y que se traducen en una actitud “más consciente” de la realidad política del país (y con su justa dosis de fe y esperanza; valor en muy alto estima por el grueso de la sociedad norteamericana), que dicho esta de paso decir, se vio seriamente amenazada por la ultima crisis financiera. En esta forma de concebir el proceso político-electoral, se encuentra un buen numero de descendientes de inmigrantes de 2nda o 3ra generación provenientes de las 2 guerras mundiales, es decir principalmente europeos que llegaron a vivir en los estados de las dos costas de la unión y que en estas elecciones representaron, junto con sus linajes, gran parte del voto blanco que se adjudicó Obama (Es decir, de blancos que nada tienen que ver con el prejuicio racial), que quizá en periodos electorales anteriores habían apostado por las propuestas republicanas. De igual forma en este grupo se encuentran los asiáticos, y también hispanos (el voto hispano se incrementó 9% en comparación con la asistencia registrada en 2004, y en su mayoría se inclinó por la fórmula demócrata). De igual forma, los negros, incrementaron su grado de participación política, al ver en Obama una figura icónica, que por fin, después de que Martin Luther King fuera asesinado, les representa la disolución de sus frustraciones como sector social hasta cierto punto subalterno.

De esta forma, la figura de Obama representa el nuevo paradigma del poder del inmigrante en los Estados Unidos; poder que siempre había estado presente, al menos en las grandes urbes norteamericanas, y con un carácter más económico, pero que sin embargo no había trascendido a la esfera de la política de gran escala. De igual forma, el triunfo de esta figura expresa la diversidad cultural de la que ya no se puede escapar el vecino país del norte como nación y que se traduce en una indudable re-apertura de los valores liberales (tolerancia, respeto a las diferencias, mayor sentido de la igualdad económica) en la mayoría de los ciudadanos tanto de las metrópolis como de las ciudades pequeñas y algunos pueblos que no tengan tanto que ver con la franja poblacional redneck. En este sentido, no da igual que sea un republicano o un demócrata el que gane la presidencia, tal y como muchos lo plantearon al decir que de igual manera un republicano o un demócrata tendría que completar la misma agenda política y económica; efectivamente, una potencia como los EE.UU. tiene temas que son bastante claros y de interés común para la sociedad política (la doctrina Monroe por ejemplo), pero en el fondo, el triunfo de Obama, es en esta particular coyuntura, más funcional, para el reestablecimiento de las condiciones generales de acumulación capitalista, reestructuración financiera, y consenso político, tanto interna como externamente; Estados Unidos, dio la señal al mundo, de que una nueva forma de poder se avecina, una nueva forma de hacer política, una nueva forma de ser potencia; en ese sentido, no dió igual que ganara un negro hawaiano de 47 años hijo de padre kenyano, profesor de universidad y activista político, a que lo hiciera un viejo hombre blanco de 75 años, vinculado al pasado obscuro de la guerra de Vietnam, y con practicas tradicionalistas y conservadoras, ya totalmente disfuncionales a la situación de Estados Unidos como complejo social, en la que una nueva generación de inmigrantes ahora son mayoría y tienen el poder…
De ahí, la importancia de la participación ciudadana de todas las vertientes étnicas, de ahí la importancia del discurso de la refundación del sueño americano, de la participación de las mayorías, del respeto a las garantías individuales, del derecho al aborto, del derecho a los matrimonios del mismo sexo, es decir de la nueva funcionalidad del lenguaje liberal... Este nuevo referéndum, revitaliza a la sociedad civil y política estadounidense, y las prepara para lo que viene, ¿Quizás para un cambio más profundo? Aun no se puede afirmar con precisión, pero si los segmentos de la población redneck, siguen todavía cómodamente sentados en sus remolques, admirando sus venados disecados, limpiando sus armas, y preparando las próximas reuniones de la asociación nacional de rifles, poco a poco el nuevo sistema los irá aislando políticamente, en la medida en que son parte de una realidad diferente de la que ellos conciben, realidad que hoy más que nunca les abruma. En ese sentido, el triunfo de Obama es histórico, y aunque pudiera parecer que la agenda económica estará llena de dificultades, y muy serias, la expresión de la esperanza, que podrá ser muy cuestionada, sin embargo no subestimada, ni por el análisis político de la academia, ni mucho menos por el gobierno, es un síntoma inequívoco de que las cosas quieren cambiar.