lunes, 5 de abril de 2010

Reflexiones Breves Sobre la Presencia Indígena en el México Contemporáneo



Esta ocasión me gustaría hablar acerca de un tema que es del imaginario popular, particularmente del imaginario de las clases menos favorecidas y que esta intrínsecamente relacionado con los pueblos y culturas indígenas en México. Desde luego cualquier tema que ve incluidos en la discusión a los indígenas en América Latina, es un tema controversial, son tópicos delicados y de largo aliento histórico. Pero en esta ocasión me propongo comentar algunas inquietudes sobre el actual estado de cosas en México.



Desde hace algún tiempo note que el tema sobre la emancipación indígena era recurrente en ámbitos culturales o cómo algunos podrían llamarles, contraculturales. La idea que se plantea es un nuevo levantamiento armado, una nueva revolución, un conflicto popular de escalas significativas que cambiarían el curso de la historia, al menos de la nacional. No hay un año claramente definido, pero todas estas premoniciones populares siempre existen unidades de tiempo coyunturales, para este particular caso el año 2010 o el 2012, éstos se plantean como años de coyuntura social y política, de transformación social.



Hace un par de años hacia entrevistas a integrantes de la APPO como parte de una investigación, entre las cosas que pude notar se encontraba la idea de que para el año 2012 habría un levantamiento armado, un levantamiento indígena que tendría su epicentro en el sur del país. Las regiones que estaban incubando esta idea son regiones que tienen una larga tradición rebelde y que se enfrentan a la pobreza, la marginación y la discriminación; entre ellos podemos encontrar a Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Puebla, Estado de México. Todas estas regiones en particular las que están más al sur de la republica son estados que históricamente han ocupado los índices más altos de pobreza y marginación social. De igual forma son las regiones que albergan una importante población indígena que como cualquier persona que haya visitado o vacacionado por dichas regiones se ha podido dar cuenta son la clase social más afectada por la pobreza.



Y es que México le debe tanto a su población indígena, en particular la clase dirigente le debe mucho, se ha valido de ellos para mantenerse en su posición privilegiada. A lo largo del proceso histórico las grandes victimas, los grandes abusos, los atropellos más escandalosos y lamentables han sido en contra de los indígenas; no únicamente en México, sino en toda América Latina. Las sublevaciones, las luchas de independencia, las revoluciones y guerras civiles han tenido como principal carne de cañón, como base, como ejército regular, a los indígenas. La modernidad ha colocado a los pueblos y culturas originarias en un lugar muy menor al que merecen, al que humanamente deben tener.



México tiene una población indígena grande, es lo que algunos llaman “minoría sustanciosa”, la historia de México como Estado-nación moderno ha sido gestada por estos pueblos, que han sido los menos favorecidos en la construcción de la nación que hoy conocemos. Han incubado desde hace décadas y generaciones una identidad desfavorecida, abusada, rebelde en muchas ocasiones. El carácter de clandestinidad y conspiración ha sido un elemento identitario en estos pueblos.



Ideologías, adscripciones a teorías sociales y libertarias, siempre han sido cobijadas por su interés y estudio. Siempre existe un deseo de liberarse de la otredad que los constriñe y les obstaculiza. Hoy que el México contemporáneo se propone a celebrar su bicentenario de ser una “nación independiente” y el centenario de ser una sociedad política “más equitativa” y moderna revolucionada, se hace necesario voltear la vista a estas sociedades. Y no es un asunto menor, es un asunto que a la sociedad civil en su conjunto le ha importado poco, lo estima innecesario, no figuran en la configuración de las vidas modernas y los estilos de vida que muchos llevan o bien que la población mestiza estila.



Pero no hay que ir muy lejos ni ser gran observador para darnos cuenta de que las sociedades y culturas indígenas están más que presentes en nuestra cotidianeidad. Me gustaría anotar una serie de aspectos a ser considerados para explicarnos una posible sublevación o revolución en México, en su contemporaneidad.



Primero buena parte de los efectivos castrenses en las fuerzas armadas mexicanas son indígenas, toda la estructura militar está poblada por elementos con ascendencia indígena clara, cuando me refiero a clara me refiero a que en sus rasgos físicos es evidente la ascendencia indígena y conservan activamente tradiciones culturales, propias de sus grupos originarios; claro todas estas culturas están fundamentalmente integradas a la religión católica. Así que desde la tropa, oficiales y jefes del ejército se encuentra una presencia indígena importante, ni que decir de la experiencia histórica en al menos en dos de las luchas más importantes del país. Muchos de estos efectivos desertan del ejercito y se suman a las filas del crimen organizado, tanto militares como policías son grupos de los cuales echa mano el crimen organizado, corrompen organizaciones y estructuras en sus puntos débiles, como son los mandos medios y la tropa en su estrato más bajo.



Por otro lado y regresando a mi experiencia anterior, la APPO es un movimiento social de clara ascendencia indígena que tuvo lugar por un conflicto laboral que integraba una sección del SNTE, es decir trabajadores de la educación o como lo conocemos coloquialmente como maestros o profesores que son todos ellos indígenas, y que aglutinaron a distintos grupos con una conformación sustancialmente indígena. Oaxaca es una extensa conformación de regiones que albergan una importante presencia de los grupos aquí mencionados, muchos de ellos bien agrupados y consolidados a lo largo del tiempo, con tradiciones fuertemente arraigadas a pesar del estrato social al que puedan pertenecer.



Tenemos de igual forma el caso del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) que es un fenómeno social de primer orden en México y que denuncia el problema y la situación histórica de estos pueblos, es cierto que el conflicto del EZLN ha mantenido un bajo perfil, pero de ningún modo se encuentra deteriorado, tiene una relevancia mundial que poco se ha dado a conocer a la sociedad mexicana, y es claro el por qué ha sucedido tal cosa. No es de sorprender que el movimiento tome nuevas expresiones y se depure o bien entre en actividad en el corto plazo.



El EPR (Ejército Popular Revolucionario) es otro grupo armado de clara ascendencia indígena y de ideología comunista o bien de izquierda, que pugna por la mejora en las condiciones de campesinos e indígenas. El EPR ha tendió especial presencia en Guerrero y Michoacán, regiones eminentemente indígenas y con tradición rebelde o bien opuestas al régimen político en turno.



Otro ejemplo un tanto más cotidiano es la importante presencia indígena en la ciudad de México, existe un amplio abanico de grupos y comunidades indígenas en la capital, estos grupos se integran al mercado laboral en los estratos más bajos, desde peones, albañiles, trabajadores domésticos, sexo-servidoras, personal de limpieza y actividades poco estimadas por la población en general; claro también existen académicos, intelectuales y artistas que ocupan lugares muy valorados por la sociedad, sin embargo estos son los menos, su trabajo es valorado y apreciado como necesario por grupos que no son indígenas. La característica de estos grupos ya sea empleados en el espectro de lo legal o ilegal, es su tendencia a agruparse y conformar grupos organizados en donde el proceso de individualización no esta tan sedimentado como en otros grupos no-indígenas, lo cual le dota de ese caracter comunal.



Un ejemplo importante a nivel internacional son las agrupaciones y redes que han tendido todas estas comunidades y culturas indígenas en los Estados Unidos, que son los que en muchas ocasiones financian y mantienen asociaciones civiles y grupos de toda índole en territorio mexicano, ellos también albergan procesos identitarios aun más complejos pero que sin duda se adscriben a esta realidad adversa a su origen indio y que son un bloque económico nada despreciable y muy complejo que actúan en varios niveles.



Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la sociedad mexicana y la clase política en particular es el narcotráfico, éste se encuentra integrado por una presencia indígena y campesina fundamental, son víctimas del fenómeno del narcotráfico. Y es que éste, tanto ha actuado como agente externo que desestabiliza y diluye su identidad, así como sus estructuras comunitarias; y por otro lado los emplea y explota tanto como cultivadores, transportadores, sicarios etc. son parte de un fenómeno criminal complejo y bien organizado; que les otorga la posibilidad de llevar una actividad económica de subsistencia.



Con el motivo de la celebración del bicentenario y las fiestas patrias que tendrán lugar este año en el país, me pregunto qué tanto están reflejadas las tradiciones y el papel que jugaron estas sociedades; qué tanto es necesario alabar al personaje histórico llevado al heroísmo y qué tanto se ignora o bien pasa desapercibido el papel del campesino y el indígena en éstas celebraciones. Cuantos de estas comunidades tienen injerencia en la decisión y los festejos de las fiestas nacionales. En lo personal pienso que muy poco, pienso que es una danza colosal de cifras y presupuestos que lejos de celebrar el que somos mexicanos pone aun más de manifiesto la profunda fragmentación y multiplicidad de identidade en etapa liminal que tenemos en éste país.



No es nuevo que en México existe un problema latente de levantamiento armado, que día con día se ve alimentado con la pobreza, con la discriminación, con la estratificación intensificada, con decisiones de una clase política que cada día parece más indolente y lejana a las vidas cotidianas de los ciudadanos mexicanos. Tanto estas “profecías” o augurios de reivindicación y emancipación de estos grupos históricamente abusados, son pruebas suficientes de que algo grande puede pasar en este país. Problemas como los de Atenco, APPO, las acciones armadas del EPR, las marchas contra de la violencia, la actual y preocupante acción y presencia del narcotráfico y sus efectos colaterales me hacen pensar que tales profecías violentas son muy probables.



La sociedad está inquieta, existen condiciones latentes adversas al régimen actual, existe una pobreza importante y extendida, la estratificación social y la poca valoración de la cultura política mexicana pueden significar detonantes de una sociedad mexicana que se ha visto afectada en su calidad de vida, que ya desde hace algunas décadas es bastante cuestionable. En el escenario social se encuentran elementos que alimentan estas ideas, y están en los más variados ámbitos de la sociedad, están en lo social en cuanto que se ven deterioradas las condiciones de vida, en lo político en cuanto que tenemos una clase que poco se identifica con la ciudadanía; en lo cultural en tanto que las cuestiones de fe y religión presentan escenarios que pueden otorgar legitimidad a cambios exacerbados y también está la manera en cómo nos relacionamos con las cosas y cómo en nuestra sociedad las valoraciones están en función del dinero. Todo lo anterior juega en contra de un futuro cercano tranquilo, democrático, justo y con un orden legal definido.



Yo abogo por hacer una reflexión profunda de los que están y lo que no figuran como individuos importantes en nuestra cotidianeidad, en cómo nos relacionamos y a qué le otorgamos mayor valía moral y ética. De esto depende que tengamos otra sociedad, si, pero sin una revolución en los términos tradicionales en la que la hemos conocido y que lejos de otorgar un orden de cosas deseables, ha procurado el interés de grupos moralmente cuestionables.



Gracias por su tiempo.


INKEN DEAN


Primavera de 2010


randytolvukin@hotmail.com


miércoles, 3 de marzo de 2010

Aumento en las Tarifas de Transporte Público Mexiquense, Abuso e Inmoralidad




Durante los últimos días de febrero se llevo a cabo un aumento en las cuotas y pasajes del transporte público mexiquense, situación que podría entenderse como necesaria dados los incrementos en combustibles, aditivos y servicios que se han dado durante el cierre de año 2009 y principios de éste 2010, se entiende que las unidades necesitan de estos últimos para la prestación del servicio de transporte público, que cabe señalar es operado por privados y asociaciones de las cuales nunca ha quedado clara su constitución o quienes integran estas, tema que sería de importancia publica para todo los usuarios del estado de México y DF que hacen uso de dicho servicio.


Las particularidades del sistema de transporte, que ya de por si designarlo como un sistema es darle un estatus que no merece, pues su organización ni es racional, ni reproduce valores, conductas ni patrones de orientación deseables para una sociedad; funciona con una lógica un tanto absurda y muy lucrativa para algunos personajes que siempre ocultos en su organización se hacen de cuantiosos recursos públicos y privados. El transporte público en el Estado de México es por principio de cuentas caro, no está subsidiado como en el DF y hagamos una comparación a través de un ejemplo un tanto simple y burdo:


La tarifa base en el DF es de $3.50 llegando hasta 5 pesos, esto en microbuses, autobuses, combis y minivans. En el Estado de México la tarifa mínima era hasta principios de febrero del año en curso de $5.50 pesos, llegando hasta 11 o 12 pesos. Estamos hablando que de entrada es 30% más caro usar el transporte público en Estado de México que en el DF y que puede llegar a ser un 200% más caro en sus tarifas más altas, en trayectos similares. Obviamente este es un ejemplo burdo, puede cambiar y deja fuera muchas cosas, pero no se aleja mucho de la realidad, al menos no lo que a ciertas personas les gustaría que se alejara.



Hoy día la tarifa de transporte público en el Estado de México es de $7.00 pesos pudiendo llegar hasta $15, 16 o más, claro sin hablar de la tarifa nocturna que incrementa un 20% los costos del pasaje, que tiene lugar después de las 22:00hrs hasta las 5 o 6hrs del día siguiente, que para ser franco ese 20% es un buen deseo pues se llega a convertir en un cobro descarado de los operadores de estos servicios de transporte –y no pocos usuarios hacen uso de este servicio en altas horas de la noche-.



Pasemos a otro tema y bajo la misma tesitura continuare con ejemplos burdos y simples, pues enuncian un aspecto fácil de comprender y como toda explicación simple contienen la esencia de la idea y el fenómeno que intento aquí explicar. Los salarios mínimos en la zona del DF y Metropolitana (Estado de México) son de alrededor de $57 pesos, según el SAT para el área geográfica A. Un buen porcentaje de los habitantes del Estado de México son clase trabajadora, clase baja, obrera, rural, semi-rural, etc… lo que intento decir aquí es que se encuentran entre los deciles más bajos en cuanto a la percepción de ingresos y se dedican al sector servicios, así como la manufactura y trabajos con una cualificación baja o media. Lo cual los convierte en ciudadanos con ingresos moderados y una calidad de vida cuestionable, una buena parte dentro de algún tipo de pobreza. También sería conveniente saber qué porcentaje de estas familias u hogares son beneficiarias de los apoyos y programas del gobierno en materia de combate a la pobreza, situación que ilustraría mejor este punto, así como del número de solicitudes que quedan fuera o no son seleccionadas para recibir estos apoyos, ilustraría aun más la proporción de familias de las que hablo. Entonces, digamos, en mi ejemplo simple, una cabeza de familia (padre o madre) pensando en una tradicional familia nuclear moderna compuesta de un padre, madre, hijo e hija, por poner un ejemplo adecuado a la lógica neoliberal que piensa así a las familias. Tenemos que pueden llegar a ganar dos salarios mínimos, pero seamos generosos como todos los empleadores y démosle tres salarios mínimos al día.


Tenemos entonces que el padre, figura institucional y rectora de la familia mexicana en esta modernidad tardía, percibe algo así como $171 pesos diarios que resultarían en alrededor de $3,762 pesos al mes, claro sin contar con deducciones fiscales, más otros infortunios que pudiese encontrar la familia, pero como no me gustan las cantidades así, vamos a redondear la cifra en $4000 pesos al mes. Pensando que la familia no se divierte, no tiene tiempo de ocio ni esparcimiento, y sólo se traslada el padre de familia, digamos que tiene que tomar una combi que lo saque a la vía principal y una vez ahí tome otro transporte que lo conduzca a su trabajo, esto lo hago pensando en que él no tomara metro, ni otro transporte dentro del DF, pues el segundo pesero, combi o minivan lo dejaran en las inmediaciones de su trabajo. Gastara, pensando en la tarifa mínima, $14 pesos de ida y 14 pesos de retorno a su hogar con sus hijos y amante esposa. Tenemos entonces que el padre gasta $28 pesos diarios para llegar a su trabajo. Ahora bien durante los 22 días que asiste a laborar, pensando que los fines de semana descansa, tenemos alrededor de $616 pesos al mes, en pasajes, es decir poco más del 15% de su salario mensual destinado a pasajes.


Bien, algunos pensaran que no es mucho, que el gasto en otras diversiones ociosas o vánales, deberían suprimirse, es más importante ir a trabajar, en efecto, hay “diversiones” que se pueden omitir, como el consumo de drogas, la compra de piratería…claro aquí dejo fuera las diversiones vánales, pues nos refieren a lujos o gastos onerosos, pero estas personas no realizan gastos onerosos, su condición no se los hace tan accesibles. $616 pesos al mes, pensando en una vida estática, donde los hijos vayan a la escuela en el barrio o colonia local, donde la esposa este confinada de igual modo al ámbito de la colonia o barrio. Siempre y cuando no dependa economicamente otro miembro de la familia de este hombre que trabaja la semana inglesa.



Ahora bien, como mucha de esta gente no puede pagarse una casa propia, paga renta o algún tipo de hipoteca, que con el afán de ser modestos e ingenuos, paga alrededor de $1000 o 2000 pesos al mes por habitar en su hogar y tiene gastos en servicios que pueden llegar a $500 pesos al mes, claro está, la familia come y viste y puede gastar alrededor de 1000 pesos al mes en alimento, con una dieta que opinarían muchos nutriólogos es cuestionable. Hagamos entonces una sumatoria de los mínimos de estas cifras, tenemos $3,116 pesos, increíble nos ha sobrado dinero, $884 pesos que pueden ser ahorrados o invertidos en zapatos nuevos o en diversión para la familia.



Ahora bien, sabemos que nos quedo un sobrante, tal vez sea justo incrementar la tarifa de transporte público. Pero dado que y haciendo comparaciones simples y de sentido común entre el transporte del DF y del Estado de México podemos decir que el transporte del DF tiene una calidad o es al menos un poco más decoroso que el del Estado de México. Ha habido inversión por parte del gobierno del DF, se han impulsado obras que si bien han sido un problema en su momento, tiene una calidad un tanto mejor que el de su contraparte mexiquense. Claro tiene subsidio, pero si no lo tuviese seria por cuestiones de seguridad o riesgo una mejor opción viajar en el DF que hacerlo en el Estado de México.



No toco aquí aspectos como el trato entre prestador de servicio y usuario. Aspectos de higiene y polución: auditiva y de desperdicios en las unidades, paraderos y bases. La probabilidad de ser asaltado; aspectos de cobertura y aseguranza en caso de siniestro o accidente en alguna unidad de transporte público es alta. Ni hablar de la inversión en las unidades, tanto mecánicas, operacionales y de confort, por que al menos el usuario merece algún confort, se está pagando un servicio, donde el cliente está muy lejos del slogan americano de “el cliente tiene la razón”.



Otra situación por demás urgente, dramática y alarmante son las condiciones en que las terminales de camiones, normalmente situadas en estaciones de metro -´podemos señalar al menos dos Cuatro Caminos de la línea 2 del metro y El Rosario de la línea 7 del metro- son auténticos focos de delincuencia, mafias locales de transportistas, vendedores ambulantes y piratería. El usuario no conoce desde hace décadas en estos puntos un servicio o infraestructura adecuada que le brinde un servicio público de calidad, y me refiero no a un lujo, sino a un funcionamiento que no ponga en riesgo su integridad física y moral. Las bases improvisadas, irregulares y con prestadores de servicio con una calidad moral dudosa, por decirlo de una manera suavizada son un problema realmente preocupante. Pero tras todo esto existen mafias de servidores públicos así como de asociaciones que trabajan bajo un status legal dudoso. Reformas desde los años ochenta al servicio de transporte público que descuido estándares de calidad y permitió que estos privados y sus unidades que no fueron pensadas para transportar personas en un primer momento operaran con reglas laxas y creció este problema que hoy enfrentamos.



Es realmente una suerte que algunas de estas unidades y me refiero a microbuses, combis y minivans sean aseguradas, pues en su diseño y manufacturación que normalmente no es México, ni están pensadas para los usos que se les asignan en el DF y Estado de México. Cuenten con permisos, tolerancia, concesiones y amparos para continuar funcionando. Claro está, esto es parte de un problema estructural más amplio y profundo.



Pero hoy por hoy el aumento en el transporte público en el Estado de México es un abuso de autoridades gubernamentales, oficiales y de actores privados. Es una verdadera hipocresía que unos meses atrás en las elecciones para jefes delegacionales y municipales celebradas en el DF y Estado de México, sus discursos, punta de lanza eran las promesas de apoyo a las familias pobres, combate a la pobreza, y solución de los problemas que afectan la calidad de vida de los ciudadanos. Este aumento es un claro ejemplo de la suciedad y la mentira con que se opera, se legisla y sus “políticas” son enemigas de la ciudadanía en su conjunto.



No es de sorprender qué, como comienza a suceder en Nezahualcóyotl, Ecatepec, Coacalco (ir al Universal y revisar las notas referentes al tema), la gente, usuarios, ciudadanos y votantes menos favorecidos y golpeados por las crisis económicas recientes, se quejen y manifiesten de manera violenta, no a través de un texto como el presente. Esto será, si continúa de éste modo, un detonante más de problemas más importantes y con expresiones violentas, dramáticas y lamentables. Aspectos tan simples como podrían parecer estos, de sentido común o de vida cotidiana, son los detonantes de rencores y situaciones del pasado, latentes en la población que explotan con fuerza.



ESTO ES UN ABUSO ¡BASTA! REDUCCION DE LAS TARIFAS DE TRANSPOTE PÚBLICO



INKEN DEAN


03 de marzo de 2010

lunes, 25 de enero de 2010

Reflexiones Sobre La Flexibilización Laboral Y Sus Incidencias En La Cotidianeidad



Son muchos los aspectos que se han transformado con el advenimiento de las políticas neoliberales que se han impulsado aproximadamente desde hace más de 25 años en todo el orbe. A raíz de lo anterior se han venido suscitado un gran espectro de transformaciones tanto dentro de los espacios de acción los Estados nacionales (el económico y el político) como dentro de los espacios interiores de la sociedad civil (los respectivos a situaciones de la vida cotidiana). De entre todo este espectro de transformaciones vale la pena mencionar, en este sentido, el aspecto de la flexibilización laboral como uno de los puntos nodales que han redefinido: 1) El papel del Estado en la regulación y aplicación de las políticas laborales y por consiguiente 2) La vida del trabajador común y corriente.


A grandes rasgos la flexibilización laboral se entiende como un nuevo esquema de administración de la fuerza de trabajo que ha tenido sus respectivas expresiones en cambios en la reglamentación laboral dentro de las empresas y dentro de algunos otros organismos como los gubernamental-burocráticos. La flexibilización laboral es un principio económico y político que esta orientado a una “nueva eficiencia empresarial” y que surge a raíz de un esquema de pérdida generalizada de rentabilidad (pérdida de ganancias) que el sistema de acumulación de capital mundial ha venido experimentando desde mediados de los 70s. La respuesta que surgió ante esta problemática, y que se convirtió en el principio básico de la flexibilización, fue la reducción de los costos laborales mediante el combate sistemático en la estabilidad en el empleo; Una de las vías más cortas para ello fue la pugna, por parte de la empresa, para lograr una creciente libertad en materia de despidos; Esto lo logró mediante la eliminación de “las trabas legales”, contenidas en los contratos laborales, que impedían los despidos injustificados. En esto las reformas estatales en materia laboral fueron fundamentales. De igual forma, otra de las vías para “desestabilizar” el empleo y ahorrar cotos fue la eliminación de los pagos por liquidación y la eliminación de prestaciones. Sumado a esto, la libertad en materia contractual (“Los principios de la empresa son los que imperan a la hora de la contratación”) con la consiguiente implantación de jornadas de medio tiempo y de horas determinadas, trabajo a destajo y por obra determinada fueron pilares fundamentales en las políticas de flexibilización laboral que gradualmente se esparcieron por todo el mundo. Todo lo anterior en franca y abierta oposición a los regímenes de contratación colectivos propios de la era sindical, que tuvo su apogeo y mayor fuerza en todo el planeta durante las primeras ¾ partes del siglo XX, y que garantizaban antigüedad laboral, esquemas de limitación para despidos y jornadas laborales definidas con base a esquemas de contratación colectivos y tabuladores de puestos.


De igual forma, con las reformas a la política de estado de finales de la década de los 70’s, se eliminaron las políticas de protección salarial del Estado benefactor que, hasta cierto punto y en ciertos lugares, garantizaban estabilidad en la contratación y ofrecían un marco de prestaciones que permitían a la fuerza laboral desempeñarse de manera mas activa y con menos desgaste tanto físico como mental. Gradualmente todo esto se fue dejando de lado, y al día de hoy no es nada nuevo conocer que las empresas tanto públicas como privadas: Renuevan contratos cada año para no generar antigüedad y no tener que pagarle al trabajador por tal, aplican a rajatabla despidos masivos (muchas veces injustificados) si sus niveles de ganancias y operaciones se ven afectados, establecen a su conveniencia los tiempos de las jornadas y los esquemas de trabajo e intensidad bajo los cuáles el trabajador tiene que ser contratado, además de que exigen del trabajador: a) la polivalencia, es decir, la capacidad de que el mismo pueda realizar diversas tareas en un mismo puesto, b) la adecuación de sus patrones de tiempo a las necesidades de operación gerencial y c) la flexibilidad de perfil, es decir, la necesidad de que el profesional de cualquier rama del conocimiento tenga la capacidad de desempeñar tareas que no necesariamente tienen que ver con la profesionalización adquirida en el ámbito académico; Cada día las empresas requieren más ingenieros con capacidades de venta y mercadeo, arquitectos con capacidades administrativas, etc…Es decir, perfiles conjuntos y mixtos para que un solo puesto y una sola persona pueda gestionar lo que anteriormente lo hacían varios puestos o varias personas. Esto no es nuevo, es la tendencia racional del capital, sin embargo tiene su expresión particular en este periodo que vale la pena ponerse a reflexionar.

Sin duda, estos nuevos esquemas laborales han afectado, en grados más y en grados menos, al grueso de la población. Sin embargo los grados de afectación han sido diferenciados y relativos al país, la industria, al tipo de trabajo, a la empresa, al sector económico y al tipo de trabajador, por mencionar solo algunos de los más importantes. Para contextualizar el problema cabe mencionar que las generaciones más afectadas por estos nuevos esquemas laborales son las nacidas a finales de la década de los 70s y principios de la de los 80s, es decir, las que al día de hoy están en pleno apogeo de su edad laboral. Para estas generaciones, en un nivel generalizado claro esta, no ha existido otra forma de administración de su fuerza de trabajo diferente a la de la flexibilización, es decir, no han experimentado otras formas de contratarse y otros esquemas salariales y de prestaciones, que no sean los actuales. Todo lo anterior inserto en una dinámica laboral que esta gruesamente relacionada con la aparición de la gran empresa trasnacional. Es decir, ésta como producto de la transformación de la gran empresa de tipo “fordista” que producía con insumos locales, con procesos de ensamblajes integrados en una misma planta y con fuerza laboral local. A diferencia de ésta, la “nueva gran empresa” tiene otros objetivos explicados más a raíz de la dinámica de los mercados mundiales en crisis; Por ello la relación insumos locales/insumos internacionales ha disminuido gradualmente, los procesos de ensamblajes, de producción y de administración se han separado y se han trasladado a lugares donde el costo salarial es relativamente menor (países del capitalismo periférico como el caso de México), requiriendo así una creciente fuerza laboral joven, recién egresada y para puestos de rangos menores y operativos, de tipo técnico-administrativos y para desempeñar “labores menores” de venta, marketing, control, y labores de maquila tanto de información como de procesos productivos separados y con poca injerencia en las decisiones centrales que aun se conservan en los países del capitalismo central.

Más allá de los aspectos estrictamente técnicos, laborales, salariales y políticos me gustaría centrarme en lo que estos cambios en apariencia más económico-políticos han venido generando en la cotidianeidad de las relaciones humanas, es decir en la práctica secular y ordinaria del actuar del sentido común de los trabajadores de cuello blanco, que a mi parecer es el estrato en donde menos se notan dichas transformaciones, de los países del capitalismo periférico. Esto es: aspectos de carácter más individual y personal con los que este tipo de trabajador tiene que lidiar.
A cambio de ofrecer su flexibilidad y polivalencia, el corporativo le ofrece al trabajador un status, una “clase”, una diferenciación para quien “trabaja para el”. Sin embargo este “status”, la mayoría de las veces, se esconde tras una mascara de salarios raquíticos que poco están de acuerdo con los niveles de productividad que se le exigen al trabajador; Las pagas, difícilmente logran cubrir o reponer el desgaste que sufre la fuerza laboral, y sobre todo no logran reponer el desgaste de las capacidades intelectuales y creativas que sufre el sistema nervioso del trabajador de oficina. De esta forma, la capacidad de análisis y la creatividad son absorbidas por el sistema de maquinas, de computadoras, de sistemas lógicos, de cuentas: La eficiencia y la excelencia en los procesos técnico-administrativos que exige la empresa, reducen la capacidad de análisis a la instrumentabilidad y la operacionalidad de sistemas. Se aprende y se capacita al intelecto del trabajador de acuerdo a los requerimientos de la empresa y no tanto en relación con las necesidades de desarrollo personal del trabajador; son los principios de la empresa y no los personales los que imperan a la hora de “aprender”. Si la empresa necesita que el trabajador se capacite, lo hará, si no, no vale la pena gastar recursos en desarrollar habilidades que no tengan relación con lo estrictamente productivo, inclusive si esas habilidades puedan mejorar las relaciones sociales dentro de la propia empresa. En pocas palabras el trabajador no puede tomar decisiones autónomas al interior de los procesos técnico-administrativos. Esto aunado a un ritmo de trabajo constante, con metas de productividad definidas, y con tiempos y movimientos ajustados por organismos de supervisión, generan un ambiente de stress tanto dentro de la propia psique del trabajador, como fuera de la misma, es decir, en su entorno general. En ese sentido la vida del corporativo al ser tan absorbente puede resultar en monótona, limitada y simplista en cuanto a los aspectos de relaciones personales. Las envidias por aspectos materiales, por conseguir un cierto status, un prestigio dentro del corporativo y una buena posición económica afloran en el trabajador. El ambiente laboral se vuelve hostil; El miedo, la paranoia y el sentirse amenazado por alguien más son el pan de cada día.

Aunado a esto, los pocos momentos “libres” se esfuman en pláticas llenas de ecuaciones aspiracioncitas y presunciones sobre dinero y artículos de status; Cosas que alimentan el ego y una cultura irracional del fetichismo en una forma banal y burda: Todo gira en torno a la competencia. Quien tiene mas, quien puede mas, quien es más, quién puede ser más. La palabra colaboración pocas veces se menciona y en su lugar se usa la de “competencia” y todos sus derivados: competitividad, competitivo; que de paso esta decir, son adjetivos utilizados a manera de imperativos en el ambiente del corporativo de hoy. ¡Tienes que ser competitivo! ¡Te falta más competitividad!

Hay un punto donde todo se quiebra y el trabajo se introyecta como parte de la personalidad, como parte de un sacrificio, de un deber personal y moral. En ese sentido la introyección de los valores de la empresa sustituyen a lo que podría llamarse “los valores verdaderamente humanos” y que quizá, en un sentido romántico de la explicación nada tienen que ver con los valores de la institución y el corporativo que la personalidad fetichizadamente ha hecho como suyos. A raíz de lo anterior, el ritmo de vida individual se acelera automáticamente a la par del ritmo de crecimiento de las exigencias de productividad y eficiencia de la organización, del corporativo, de la empresa. La rutina es la que impera, y todo, tarde o temprano, se supedita a ella, inclusive las cosas que por esencia no obedecen o no debieran subordinarse a patrones rutinarios como quizá las relaciones personal-amorosas. No hay tiempo para la reflexión, para la autocrítica, para detener el tiempo y cuestionarse cual es la realidad propia. Todo se vuelve automático, pragmático, rutinario y sujeto a un intervalo de tiempo definido y organizado. No hay, o queda poco espacio para lo contingente, lo efímero, lo surreal y lo fuera de la rutina.

No debe permitirse algún margen para el error, puesto que la propia personalidad esta amenazada por el miedo al ridículo, a la perdida de competitividad, a la perdida de una carrera por permanecer inmaculado y limpio ante los ojos de los superiores y ante la propia empresa, en este caso, como el ente moral supremo que todo lo juzga y castiga. La creatividad individual se muere, se pierde, se desestima. “Tengo tanto trabajo que no tengo tiempo para imaginar otras cosas. Cual es el sentido. En ello no hay utilidad, no hay ingreso, no hay necesidad, no hay trascendencia en lo que yo haga, diga o tenga que decir”. La opinión personal, en ocasiones, se guarda en el cajón por temor al error, al ridículo. Tampoco se estima como importante expresar los sentimientos…En este sentido las relaciones personales se minan, se socaban, se desgastan rápido…Lo que le pase al que no esta en la misma dinámica laboral no se estima como importante en el sentido de que no esta inserto en el mismo lenguaje, en el mismo ritmo, no comparte los mismos intereses ni el mismo poder adquisitivo…

La vida en las oficinas se ha hecho más compleja, más difícil. A raíz de la transformación en los perfiles de los puestos, el stress ha aumentado, las cargas de trabajo se han duplicado e inclusive triplicado, y por ende la salud nerviosa del trabajador ha empeorado. En este sentido las relaciones personales, en diversos casos, se han deteriorado tanto al interior como al exterior del ámbito laboral. Lo que una persona percibe como salario ya casi no es suficiente para hacerse cargo de las necesidades de una familia. Los roles hombre-mujer se han modificado, generando inestabilidades al interior de lo que se puede entender como la familia tradicional. De igual forma, la inestabilidad en el empleo, y por ende en el ingreso, han suprimido los niveles de confort y comodidad, desestabilizado en cierto sentido los niveles generales de salud de la población que esta en plena edad productiva.

Con esto no estoy afirmando que todo lo anterior sea culpa de un esquema de flexibilización laboral producto de políticas económicas que de paso esta decir, ninguno de nosotros propuso. Sin embargo creo que si es importante reconocer cual es el contexto, en grados más en grados menos, bajo el cual muchos vivimos nuestra realidad laboral. En ese sentido, el propósito de este escrito no es generalizar ni establecer conclusiones definitivas sobre el ambiente laboral al que estamos sometidos. Más bien lo que se intenta dejar son líneas de reflexión y puntos para introspección que nos detengan a pensar que lo que ocurre en el mundo laboral afecta a las dinámicas de nuestras relaciones personales; Vale la pena hacer un alto y pensar en nuestra salud personal y social. Vale la pena sentarse a pensar si la dinámica laboral en la que se esta inserto esta trayendo un verdadero desarrollo personal; un desarrollo que implique una mejora de las situaciones sociales e individuales en todos los sentidos: profesional, social, espiritual, creativo, amoroso, racional y de salud. Si no es así, lo deseable es empezar a cambiar, porque si no empezamos por la autoconciencia, los cambios más grandes son en verdad más complicados...
THE MAN IN BLACK

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Sobre la religión, la democracia y la cultura cívica en México



Me encontraba leyendo la siguiente frase “en ninguna de las democracias avanzadas la religión juega un papel significativo en la esfera cívica” posteado en una de las redes sociales conocida como Twitter, el Warpig usuario de la red posteaba tal frase correspondiente al articulo de Sergio Aguayo Quezada en el Periódico Reforma del día 30 de diciembre del año aun en curso y que esta próximo a terminar.

Parte de la idea del artículo es enunciar tres cosas que funcionan mal en México, por tal motivo son parte del enorme fenómeno que representa la democracia contemporánea. La cual tiene toda una serie de representantes en diferentes ámbitos, desde los transicionistas en México, los neoliberales, los “progresistas”, etc.… hay tantos grupos de intelectuales y gente involucrada que lo hacen un fenómeno aun más complejo. Y lo es en dos sentidos, tanto en el local o intrínseco, propio de una nación, del proceso histórico que ha sufrido (en este caso México) y otras sociedades con semejanzas; y por otro lado tenemos el momento histórico mundial que podríamos entender como un factor extrínseco, que afecta en determinada medida a todos. Ambas cosas actúan sobre democracia y la entrevelada cultura política que aquí se quiere hacer mención , de antemano sabemos que la mexicana es precaria y poco ilustrada en los términos de las democracias desarrolladas, cosa que no deja de hacerla interesante y pertinente de ser estudiada.

Sin embargo el señor Aguayo pone sobre la mesa tres aspectos que a él lo tienen muy molesto, le incomodan pues, son tres factores que lo inquietan: Felipe Calderón, La triada partidista y la Iglesia Católica. Enemigos del libre pensar y se entiende aquí enemigos de la democracia. Considero que en efecto son enemigos de la democracia, pero no por los motivos que el autor menciona.

Antes de continuar quiero hacer una anotación que puede ayudar a la reflexión del tema. En México la maduración y aun la formación de la sociedad civil no se ha desarrollado, aun es endeble y no termina por cuajar, no sabemos bien como interpretar eso que llamamos “sociedad civil” es un conjunto bastante amplio de individuos, grupos e intereses que están en juego y por ningún motivo existe una homogeneidad, ni gozan de capital, oportunidades, educación, ni recursos intelectuales o culturales semejantes o equilibrados. Las sociedades latinoamericanas son inmaduras, en particular la mexicana es muy distinta históricamente y socialmente de las demás, es un caso particular, no es adecuado entenderla en los términos que las otras. La sociedad mexicana esta muy estratificada, lo cual conduce ya de por si a una transición accidentada, difícil o a un entendimiento precario de lo que la democracia es y representa. La lucha por el dominio y control del aparato estatal, ha conducido a una lucha exacerbada por el monopolio de la violencia legitima, lo cual deja a las formas y procedimientos democráticos en una etapa muy endeble y posiblemente fugaz.

Claro que es deseable una democracia ilustrada, que otorgue igualdades y ordenamientos claros. Que ofrezca certezas y propicie una calidad de vida decorosa, así como una economía que remunere a los distintos estratos del país. Sin embargo esto esta un tanto lejos de ser posible.

El autor nos habla del trabajo de Miguel Bazañes quién dirige el Instituto de Cambio Cultural en la Universidad de Tufts en Boston. Lo cual no esta lejos de lo que desde la década de los 50´s y 60´s hacían; en particular Almond y Verba, su obra más reconocida llamada Civic Culture, que después conoceríamos aquí con el mote de cultura política y que trae consigo todas estas teorías sobre la hechura, aplicación y desarrollo de políticas publicas, una respuesta que intentaba ser la alternativa a las tesis marxistas y pretendía explicar científicamente el sistema de valores que compartían las sociedades, la estima, el conocimiento y las expectativas de los ciudadanos sobre su sistema político y la democracia. En ese estudio por motivos de presupuesto estuvo incluido México, como parte de los países que se usaron como muestra: Estados Unidos, Inglaterra, Italia y Alemania. Sin embargo y por razones que desconozco no esta incluido México en el trabajo que realiza el señor Bazañes con su idea de que la “cultura importa” (Culture Matters). El argumento es que en las culturas existen dos sistemas de valores ideales. Uno los valores que propician la democracia y dos, los que no lo hacen. Con esto Aguayo intenta explicarse por qué la transición a la democracia no se ha concretado en México.

De 25 factores que componen el trabajo que viene realizando Bazañes, Aguayo toma 3, los que según él explican la carencia de una cultura que propicie la democracia en México. He de hacer notar que existe un abanico enorme de factores que actúan en contra de la democracia en mayor o menor medida y estos son matizados por las sociedades, la cultura y los procesos históricos que han vivido; y que en general la democracia en el mundo se encuentra sostenida bajo una muy delgada y tenue línea. Es decir, no existe una democracia real en el mundo, son patrones de conducta, procedimientos y formas, conjuntos de valores sostenidos en periodos de tiempo considerables los cuales otorgan o posibilitan condiciones de vida apegadas a lo que entendemos por democráticos, en todo caso hay poliarquías –consultar a Robert Dhal-, pero bueno, no nos desviemos del tema.

Dentro de los tres factores que ayudan a Aguayo a sostener su hipótesis se encuentra en primer lugar: La inpuntualidad, él dice que los mexicanos carecemos de puntualidad y los aspectos de tiempos y horarios fijados, no nos ajustamos a ellos, cosa que se puede ver reflejado en las acciones –pone él como ejemplo- de los perredistas y su impuntualidad en más de una ocasión y asunto. Si el propósito aquí es el de tener humor, bueno, su ejemplo es graciosito e irónico. Si de otro modo tiene un matiz de seriedad y cientificidad pues creo que nos hace falta una explicación más sustancial. La impuntualidad, los fenómenos del tiempo y la sociedad son complejos, pero amalgamándolo con su segundo punto, los tiempos y la puntualidad son parte de un sistema económico que compone procesos de distintas índoles, mientras más sofisticados, diferenciados, especializados, rigurosos o exactos tengan que ser, esos procesos impactaran las actividades y la cotidianeidad de la sociedad civil, es decir afectara su cultura en la manera como se relacionan los individuos entre ellos mismos y con las cosas.

México por más que lo deseemos no tiene un desarrollo, especialización o diferenciación en sus procesos económicos, productivos y financieros como lo tiene Inglaterra, Alemania o los Estados Unidos, y aun así, no se explica por éste motivo que la democracia no funcione o se vea frustrada. Haciendo alusión a que la democracia no es una receta estricta por la cual los países y sus sociedades deban transitar (todas) por el mismo camino, es absurdo pensarlo de ese modo. Ya cometimos ese error en décadas pasadas y los desarrollismos no explican ni nos dan la solución a los problemas que enfrentan distintas sociedades que pretenden transitar por el sendero de la democracia.

Aun así, el tema del tiempo es complejo y socialmente todas las naciones tienen distintas formas, mediciones y referentes que explican sus contextos, los cuales son múltiples, hay que ser cuidadoso, no hay que simplificar de esa manera y decir que la inpuntualidad afecta la democracia, sin duda es un defecto que hay que extirpar, sin embargo hay que se cuidadosos. Es como decir que la especulación afecta la democracia y en México hay mucha y muy nociva, pero hay que matizar.

El segundo de los factores a los que refiere Aguayo es la competitividad, en distintos aspectos, sí hay competitividad existe, pues, una “cooperación” entre los competidores para hacer lo mejor, pues éstos se ven orillados a hacerlo de tal modo que la competitividad nutre a la democracia. La competencia electoral, quiero pensar que a eso se refiere, favorece a la democracia. Pues sí es de éste modo y aun sí también estuviera hablando el autor de una competencia en términos económicos, no estoy de acuerdo del todo con esta idea. A la idea de que la competencia electoral beneficia a la democracia yo diría que no necesariamente, si bien debe haber condiciones en las cuales se aspire a ocupar un cargo y que el mejor de los aspirantes fuese el que obtiene tal puesto, sería una idea con cierta coherencia, sin embargo no es así.

Como ya lo apunte líneas antes, México se encuentra en una competencia exacerbada por el control del aparato estatal, lo cual lleva a los partidos políticos a luchas encarnizadas para obtener el control y los beneficios del puesto, no necesariamente porque sean los más adecuados para ocupar tal cargo. De esto ya hemos tenido bastante en al menos los últimos 27 años. No hace mucho nos pudimos dar cuenta que la competencia y el tratar de ofrecer lo “mejor” para la democracia, llevo a un delegado imbecil y corrupto (Juanito) a ocupar una de las delegaciones más importantes, pobres y con mayores recursos del presupuesto federal: Iztapalapa. Es evidente que el señor Juanito, el Partido del Trabajo y una tipa sospechosa de apellido Brugada, bajo el padrinazgo del extraño “adalid” de la patria AMLO hicieron una competencia y campaña electoral un tanto sucia, en la cual se terminaron burlando de la sociedad civil, todo por “el bien de la democracia y el pueblo”.

Aun sí fuese el tema de la competencia por el lado económico yo diría que esto esta lejos de ser así; en los Estados Unidos la competencia ni es perfecta, ni todos los competidores gozan de la misma información y oportunidades, no existe un libre mercado, ni es en los términos como la tecnocracia y sus cuestionables doctrinas lo quieren hacer ver. Por ejemplo, no nos hemos dado cuenta que las doctrinas neoliberales desde 1982 no nos condujeron a la riqueza y al crecimiento económico que prometían los desarrollistas en todo el mundo y que la clase política mexicana se tatúo tales doctrinas ¿no ha sido desde entonces el periodo de tiempo con más crisis y devaluaciones que ha sufrido el país y la calidad de vida de los mexicanos? Tal vez algunos bendecidos y buenos protestantes trabajadores que prosperaron y obtuvieron la buena venia de Dios puedan atacarme con furia y me gane su odio, pero ¿en términos generales no tenemos a más de la mitad de la población del país jodida o como les gustan llamar en los noticieros “en algún nivel de pobreza”? Ojo, la competitividad en estos términos no ayudará a la democracia, habría que hablar en qué sentido debe haber competitividad y qué podemos entender por tal cosa.

El tercero de estos elementos es la relación Iglesia-Estado, de donde surge la frase que antes mencione y que hace notar que en ninguna democracia avanzada la religion juega un papel significativo en la esfera cívica. Pues creo que nos debe decir el señor Aguayo y los de Culture Matters cuales son esas democracias o sociedades, porque hasta donde se el tema de la iglesia o religiones es importante para toda sociedad y esfera cívica, más aun en el contexto de los estudios de cultura política que se tocan aquí. Un ejemplo y en un país con una “democracia avanzada” como lo es EE.UU. el tema de la adscripción religiosa no es un tema menor, no hay un solo presidente en los Estados Unidos que haya sido agnóstico. Ni que decir de los últimos problemas que tuvo el presidente Obama por declaraciones de corte racial o las que lo llevaron a separarse de su iglesia y entrar en polémica con su antiguo pastor; mucho menos lo que sucedió con su antecesor G. W. Bush.

En los EE.UU. la política y la religión conviven muy de cerca, que se quiera interpretar de otro modo la cercanía de sectas, religiones, creencias y figuras político-religiosas es cosa que no debe engañarnos. Pues todos los movimientos sociales y civiles en los Estados Unidos y particularmente los de las comunidades afroamericanas tienen siempre un pastor o una figura espiritual involucrada. Claro en todas las sociedades tienen expresiones distintas, pero si que están presentes, habría que ver el caso de Italia, España, Inglaterra, Francia o Indía y las declaraciones o posturas que se asumen bajo éste aspecto.

Que es nocivo que gente perteneciente a la iglesia tenga una ingerencia importante en las acciones de los gobiernos y representantes políticos, si lo es, y habría que acabar con ellos, por cierto, cosa por demás complicada. En un país donde siempre han tenido una unión cercana como es el caso de México, resultan clave estas relaciones en muchos aspectos para la iglesia católica y un negocio importante para todas esas sectas protestantes y de otras índoles. Cuestión peligrosa, pues determina muchos de los valores y patrones de conducta bajo los cuales se conducen los ciudadanos o la esfera civil, más en un país con “minorías” étnicas bastas, con experiencias históricas y transiciones identitarias inconclusas. En efecto no ayudan a que cuaje un proyecto democrático en los términos que se ha querido implementar en México.

Pero tampoco podemos descartar que existan experiencias que propicien lo contrario. Es un aspecto que habría que revisar con detenimiento. En centro America existen muchas experiencias distintas tanto religiosas como políticas en este sentido. Finalmente no hay que olvidar que la iglesia es una sociedad civil dentro de una sociedad civil, la religión es una expresión política sustancial e intrínseca de toda sociedad desarrollada o no.

Me parece que los elementos que el señor Aguayo anota en su columna del periódico Reforma deben ser explicados con más detenimiento. Pues leídos de ese modo sólo conducen a conjeturas simplistas y peligrosas.

Sobre el articulo de Sergio Aguayo: www.sergioaguayo.org/articulos/2009/Aguayo_Piel_de_leopardo_30_12_09.pdf

Gracias por su tiempo.

INKEN DEAN

(DAHC)

Invierno de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

CFE: ¿LA REALIDAD DE SUS USUARIOS?

Llegó a la redacción el siguiente video de lo que parece como un reportaje periodístico que se titula: “CFE. La Realidad De Sus Usuarios” ¿Quien lo realiza? No se especifica, pero al parecer la base del reportaje es hacer reflexionar a quien lo ve, dada la coyuntura que se vive en el centro del país, un poco de la siguiente manera: El servicio que proporciona CFE es de mala calidad y con muchas anomalías, por lo tanto la probabilidad de que esto se repita en el centro del país, a raíz de la extinción de “Luz y Fuerza del Centro”, es alta. Cabe destacar que las anomalías que se muestran son considerables: Inexistencia de medidores, puntos de cobro aleatorios, bajas en el voltaje y cobros elevados en relación a la energía utilizada. Júzguenlo por su cuenta:

posteo aqui el link directo de youtube: http://www.youtube.com/watch?v=SWOrWQIiHE0

Una vez finalizado el video, la pregunta que cabe hacerse aquí, más allá de estar a favor o en contra de CFE o de LyFC y de concebirlas como rivales a muerte, cosa que se ha estado haciendo ya con más frecuencia, es: ¿Es esta verdaderamente la realidad de TODOS los usuarios de CFE? ¿Así pasa en Monterrey, Tampico, Oaxaca, etc...? ¿O solamente es la realidad de algunos habitantes de comunidades alejadas y con características geográficas particulares? Como habitante de la capital del país no lo se…y no me aventuraría a hacer conclusiones de carácter general…Lo que si cabe mencionar es que un pedazo de la realidad no demuestra lo que es la realidad en conjunto. Me pregunto entonces: ¿El reportaje no debería llamarse: “La Realidad De Los Usuarios De CFE En Tlaola, Puebla? Cual es el fin entonces de llamarlo: “La Realidad De Los Usuarios De CFE”. En la lógica del reportaje que es la de preguntarse si “¿Este será el "excelente servicio" que recibiremos de la Comisión Federal de Electricidad después de que Felipe Calderón decretó, por sus pistolas, la ilegal extinción de Luz y Fuerza del Centro?” (Con ese subject llego a mis manos el correo en el que se anexaba el video que se presenta) todo parece embonar. Sin embargo yo me pregunto: ¿Que elementos técnicos o hechos políticos nos muestra la cinta como argumentos convincentes para llevarnos a concluir que de esta misma forma se realizará el servicio para la zona metropolitana de la Cd. de México? Me parece que hay un problema de conmensurabilidad a la hora de abordar los hechos puesto que estos problemas que se presentan son en comunidades pequeñas con otra dinámica social y con otros niveles de servicios. Ante lo anterior cabe hacer la siguiente mención: Las dinámicas de acumulación, reproducción social, trabajo, y administración de los recursos siempre, o la mayoría de las veces serán distintas y hasta opuestas entre la ciudad y las comunidades pequeñas y alejadas de los centros de actividad económica (esto sin duda lleva a que de igual forma la corrupción se manifieste de distintas maneras). Ello de ninguna manera justifica que las deficiencias mostradas en el reportaje tengan que ser admisibles, pero tampoco nos ofrece ningún punto de conclusión sobre la eficiencia general de la empresa. Podríamos decir entonces que a raíz de esta coyuntura el reaccionarismo se vuelve presa fácil de las opiniones y se busca cualquier argumento para mostrar de formas, un tanto apologéticas, lo que esta mal de la otra parte.

“-Pagamos en una casa allá por el centro, le dicen Chela a la señora-"
Como si la señora chela tuviese la culpa de todas las fallas acudieron con ella esperando encontrarse con alguna especie de cacique explotador local. Lo que encuentran es una señora más de la comunidad sin los conocimientos quizá técnicos o administrativos y que lleva 19 años haciendo el “servicio” de colecta de tarifas. ¿Recibe algún pago? ¿Tiene algún trato tarifario preferencial? No se sabe, nunca se especifica. Ni siquiera eso se pudo poner en claro. El reportaje no es un trabajo de calidad.


En un país con un capitalismo de compadres, con sindicalismos charros y poco representativos, poco democráticos, con administraciones públicas deficientes y con niveles desmedidos de corrupción, ¿Qué nos hace pensar que estas formas de cobros casi “apadrinados” no se daban también en Luz y fuerza? ¿O somos tan ingenuos para pensar que solamente esto pasa en la malvada CFE y que esta solamente vino a quitarles el trabajo a los buenos y honorables trabajadores de Luz y Fuerza?; Me parece que la realidad es un poco más compleja. La ineficiencia (al igual que su contraparte, la eficiencia) se presenta en todos los ámbitos empresariales y en todas las empresas ya sean públicas, privadas o cooperativas y no como el gobierno federal quiere hacer creer a todos que esta es propia de…increíble decirlo: la propia administración pública. (Como ha venido manejándose el problema de LyFC, parece ser que este es el argumento principal que justifica la liquidación de dicho organismo descentralizado y que más se le ha comunicado a la sociedad civil: Bola de ineficientes) En todos los lugares hay buenos y malos trabajadores. En todos los ámbitos laborales hay tranzas, corrupción, apadrinamientos e ineficiencias. El hecho de que ahora el servicio vaya a ser proporcionado por CFE no escapa a estos bemoles, sin embargo la tarea que tienen y a la que se deberían de abocar es a establecer tarifas diferenciadas y progresivas; es decir, 1) Esquemas de apoyos tarifarios a los pequeños negocios y 2) Que verdaderamente se les cobre lo que se les debería de cobrar a las grandes empresas dejando de lado la política que se había seguido hasta entonces de apoyo a la “productividad”. De igual forma el reto tiene que enfocarse en eliminar los llamados “diablitos” y todas las corruptelas que a raíz de estos se daban entre la administración de LyFC y los distintos grupos de locatarios y asambleístas de tianguis para exentarlos de cualquier pago tarifario. ¿Porque los comerciantes de vía publica no tendrían que pagar electricidad? ¿Solo porque son ambulantes y hay que “ayudarlos” para que salgan adelante? ¿Y a las clases medias y bajas que viven día a día las bajas en el voltaje y que si pagan en tiempo y forma su electricidad quien las ayuda? Lo justo y lo estimablemente lógico y racional debería ser que quien use el servicio que lo pague, a diferentes tarifas pero que lo pague.


En este sentido la sociedad civil debe exigirle a la “nueva administración” en conjunto, es decir, administración gerencial y trabajadores: 1) Que se dejen de firmar contratos por debajo del agua que solo benefician a ciertos grupos de poder y que se piense más en el pequeño consumidor, 2) Que las bajas de voltaje dejen de seguir apareciendo y descomponiendo aparatos, 3) Que los privilegios tarifarios a las grandes empresas terminen y que por primera vez se ofrezca un trato digno y de respeto a los usuarios. Esto es lo que se estima como deseable, lo que se estimaría como, sí, hay que decirlo, eficiente. Sin embargo, como en todo, el tiempo arrojará las respuestas respectivas…


Si bien el problema de liquidación de LyFC aun sigue siendo joven como para intentar hacer conclusiones definitivas, lo que se observa todavía es que existe demasiada información y que esta fluye en distintos niveles y con distintos significados. Esto es: no esta ordenada, no tiene mensajes claros y lo que ocasiona es un círculo vicioso que conduce a un esquema de “interpretación de la interpretación”, lo cual sin duda lleva y ha llevado a confusiones fundamentalmente entre los ciudadanos comunes y corrientes. Todos dicen ser expertos, todos conocen del tema, todos creen entenderlo y en base a ello se tanto se forman las opiniones caprichosas, reaccionarias y poco analíticas, como opiniones ligeras y con poco compromiso, que más bien se hacen al calor de la furia y el desdén y que son expresión de una sociedad civil que esta teniendo problemas para expresar lo que quiere con claridad y tolerancia. No está mal hacer reportajes locales donde se denuncian los problemas de la comunidad, pero se exige que estos tengan un significado acotado a su espacio y no se quiera vender estos como: “LA VERDAD”.

THE MAN IN BLACK

lunes, 14 de diciembre de 2009

El Triple Play: LyFC, El Gobierno y La Iniciativa Privada.


El presente escrito tiene como propósito reflexionar sobre algunos aspectos del complicado clima que existe en México en su sector energético y de telecomunicaciones. Quiero hacer aquí la precisión que la participación de los medios de comunicación ha propiciado un halo de dramatismo que da lugar a cualquier expresión de exacerbación, fetichización y alarma. Otra de las precisiones que hago antes de entrar de lleno al tema es decir que para el publico, usuarios más comunes los consumidores finales y sociedad civil en general, es necesario contar con varias opiniones, asumir las cosas con sobriedad y critica; que no nos conduzca a acciones desesperadas ni a creer fielmente en el orador, politiquero o líder de opinión publica o mediática que se nos presente y pretenda ser nuestro gurú, que ayudará a enfrentarnos a las amargas y dramáticas situaciones que acontecen y son exacerbadas por negocio mediático de alguno de los grandes grupos.



Es de entenderse que todo este asunto de LyFC y la ahora tan mentada competencia en telecomunicaciones tienen niveles, esta estratificada y la información a la cual podemos acceder es un tanto desorganizada y confusa. Todos toman parte de uno u otro bando, todos creen verse agredidos profundamente por algo que vio en TV o escucho en radio o bien leyó en el diario de su preferencia. Hay que tener cuidado de no ser arrastrados por el comentario del especialista o “del que sabe”, siempre hay que guardar una posición de duda y reserva, saber que opinan los demás. Finalmente si esto se trata de bandos, los que salimos perdiendo siempre somos nosotros, lo que leemos éstas líneas, la sociedad civil, el publico más común, aquel que no tiene el gran capital, ni es empresario “exitoso” en los términos del mercado y la doctrina neoliberal.



En México existen rezagos y asuntos estratégicos sin concluir desde hace al menos 27 años. Las transformaciones de las estructuras políticas y de gobierno, introdujeron a México en un complejo debate sobre la reformulación del Estado, claro que es necesario cerrar ciclos y situaciones del pasado, para un mejor futuro, pero esa expresión de “futuro” debe de ir acompaña de un mejor futuro juntos, no de un mejor desarrollo económico en el futuro, pues nunca queda claro el desarrollo de quien, pues, al menos de la sociedad civil en su conjunto no lo ha sido desde la década de los ochenta. Entre uno de tantos rezagos esta el tema estratégico ,por cierto, de la energía, a estas alturas de la modernidad es claro el papel que juega la energía, la generación y distribución de la misma; aunado a ello están las telecomunicaciones, que le otorgan su carácter esencial a la coyuntura histórica que vivimos, la cual se le puede llamar globalización.



Ambos son un tema muy interesante e importante para todos los estratos involucrados. Para las empresas y el capital es un bastión importantísimo pues representa un negocio redituable, de primera necesidad y con un futuro igualmente luminoso e imprescindible, el hacerse de un espacio en el corpus de este fenómeno es de primera necesidad. Desafortunadamente los que menos tienen ingerencia en las decisiones sustanciales, al menos en México, es la sociedad civil, los ciudadanos comunes. Las grandes decisiones le corresponden a un conjunto de plumas clave y seres oscuros. La información y los actos que en la cúspide de la pirámide se generan, tardan en llegar y ser conocidos por todos. Se esperaría y es aquí el momento coyuntural y clave del actual gobierno del presidente Felipe Calderón, para realmente obrar como se tiene que obrar, con equidad y principal atención al ciudadano común-usuario final, que se vea favorecida la sociedad, no únicamente la sociedad capital, que en las ultimas décadas ha sido la principal beneficiaria.



Las conclusiones y opiniones más profundas y dramáticas que podamos encontraros hoy son todas ellas prematuras, aquí hay un asunto que es muy grande, complejo; esta tomando su curso, lo más usual que se puede hacer aquí es especular, pero no es malo el hacerlo, siempre y cuando cumpla con ciertos aspecto, entre ellos: moderación y no busque exacerbar de manera absurda y alarmista al que lo lea. La desaparición de la paraestatal (LyFC) y su sindicato (SME) no es un tema que fuese nuevo y que los trabajadores y administrativos de la empresa fueran ajenos a ello. En repetidas ocasiones durante varios años se hablo de la necesidad de acabar con la paraestatal y terminar con los privilegios del sindicato –léase con los abusos de sus lideres y personajes más oscuros, no con el trabajador más sencillo que gana lo básico- lo que siempre estuvo presente y no sólo con el SME fue en terminar con los abusos y que se apegaran a las directrices técnicas y administrativas. Cosa que por largo tiempo no fue así, y no por que fuese de su inmediata ingerencia, aquí los malos no son los trabajadores, son los líderes del sindicato y las autoridades a nivel federal y administrativo que tuvieron parte en todo esto y por una u otra razón secreta, velada o entre despachos no se llevo acabo como se debió. Fue un bastión político para los corruptos: gobernantes, políticos, empresariado, partidos políticos de toda extracción y de toda ideología. El mercado electoral y de partidos políticos siempre estuvo presente durante toda la existencia de la paraestatal.



Se desapareció esa empresa no sólo por la mentada “eficiencia” y lo oneroso que era mantenerla, no, hubo una serie de razones desde las más legitimas hasta las más oscuras –claro esas no figuran para la opinión publica, hay que mantenerlas en un perfil muy bajo- para hacerlo. Obvio los que siempre quedaran más expuestos serán los sindicatos, y que gracias a la doctrina neoliberal que ha ayudado a caracterizarlos dentro de la opinión publica como un mal mayor que hay que desaparecer, éstos no cuentan con la completa aprobación o simpatía de la población y mucho menos de las empresas, les imponen aun rastros de compromiso social. Pero lo que esta mal no es el sindicalismo, sino sus dirigentes corruptos, las practicas charras y las practicas ilegales que hay al interior de ellos. Ojo no porque tengan procedimientos democráticos en lo teórico, en cuanto a formas y modos en la superficie, lo sean al interior, buen ejemplo de eso es la democracia que vive México en la actualidad.



Hay que tener en cuenta que aun le restan tres años de gobierno, al presidente en funciones y a toda su camarilla de amigos y gente de primer orden que operan el sistema político del cual somos receptores de sus políticas publicas y movimientos más audaces. Tres años que no están exentos de escándalo, de rivalidades, de presiones electorales y negocios para retirarse de forma más que decorosa a la vida pospresidencial. No es difícil imaginarse que el presidente necesita hacer sus cambios y tomar sus previsiones para llevar acabo su agenda política, que no necesariamente ésta empata con la agenda social de los ciudadanos y mucho me temo que convive mejor con la agenda empresarial y de negocios.



A lo anterior hay que sumar un momento coyuntural que vive México y es la adaptación e incursión a las nuevas tecnologías, afines todas ellas a los temas energéticos y de telecomunicaciones, México necesita sujetarse, profesionalizarse y otorgar mejores garantías de operación y desarrollo tanto técnica como principalmente administrativamente. Es en éste particular punto donde éste país vive sus peores carencias, en el desempeño administrativo, en el servicio publico que muy pocos se toman enserio y los marcos regulatorios y acuerdos son más un bonito referente de lo que debería de ser y hasta donde renegociar y hacer flexible los marcos legales, administrativos, las acciones del gobierno, del capital y la sociedad civil. Estos dos últimos no son una misma cosa. El capital opera bajo otras prioridades menos éticas y morales.



No hablo de que México no tenga capacidad para producir energía o no tenga tecnología, o pueda operarla, eso esta ahí y es posible. Muestra de ello es el triple play y la competencia que sostienen varias empresas por la licitación de fibra óptica de CFE para transmitir video, audio y datos. La capacidad esta probada, el problema son las condiciones, el marco jurídico y las reglamentaciones con las cuales se operaría en este sentido. El aspecto administrativo, político y comercial es el principal problema, no así la capacidad técnica u operativa del sector. México no ha sabido adaptar estas dos cosas. Es un momento en el que se deben hacer readecuaciones, integrar tecnologías y propiciar condiciones de desarrollo social en términos generales, no sólo de empresas y mercados. De este asunto se han agarrado los defensores y sindicaleros del SME, además de intelectuales. Que todo éste asunto tiene que ver con el negocio de la fibra óptica, no es verdad, aquí hay matices, claro que es uno de los puntos que mayor atención merece de todos los sectores, claro que si, pero LyFC no desapareció únicamente por eso.



Desafortunadamente las tecnologías de punta son manejadas por cuasi monopolios, la envergadura de este asunto y las practicas históricas al respecto, sólo dejan lugar a los grandes para disputarse éstas, entre países y entre regiones del mundo el tema de los cuasi monopolios que buscan constantemente asegurar la acumulación de capital, llevan acabo una serie de practicas políticas, de cabildeo y disuasión muy turbias, los gobiernos y políticos siempre están involucrados, ofrecen protección, esto no es un tema nuevo, así funciona la economía-mundo capitalista. Sistema que opera de una manera muy poco equitativa, no es tan legal como se esperaría que fuera y claro el beneficio de todo esto no es para los ciudadanos comunes.



Claro algún beneficio reciben, pero son dimensiones muy distintas entre los beneficios que percibe el usuario común y las que percibe la gran empresa y los gobernantes. Ambos liquidadores del Estado-social como lo conocimos en décadas pasadas se enfrenta hoy a una reconfiguración que no queda claro cómo llevarla acabo, sin embargo entre el caos, los combates y las opiniones contrapuestas hay ganancias y acuerdos entre los hombres del dinero y los gobiernos en turno. Aun falta mucho por ver, el gobierno del empleo, las oportunidades y el combate a la pobreza tiene formas ridículas y populistas como de las que acusan a sus detractores, con las que actúan. Aun creen que la vieja retórica derecha-izquierda les dará legitimidad y los sacara del problema en el que están metidos, esos son sólo llamaradas de petate. En efecto, hay que terminar con muchas expresiones nefastas y parasitarias de las empresas paraestatales, hacerlas eficientes, que operen apropiadamente, que remuneren a su burocracia y permitan una forma de vida digna. La empresa paraestatal es vital y necesaria para el Estado, pues ésta tiene un propósito distinto y útil; diferente al de la empresa privada, las lógicas de operación y resultados no son las mismas. Pero siempre es posible readecuar y reestructurarlas. La empresa pública tiene un compromiso social, la empresa privada no, pocas veces esta obligada a cumplir con ello.



No es justo decir, para todos esos entusiastas del libre mercado, amantes de los corporativos y el capital más rampante, de la tecnocracia en su conjunto, decir que no se necesita Estado, empresa pública, burocracia, etc.… pues de todas ellas, se han servido los empresarios, los corporativos y las grandes firmas. Es ridículo pensar en un libre mercado, nunca ha existido tal cosa, es sólo una expresión que busca justificar ciertas prácticas y hacerlas pasar como legitimas frente a la opinión publica. Hay que trabajar en forma conjunta, hacer al capital responsable socialmente, hacer a la burocracia y a los políticos, representantes auténticos del servicio público. Es necesario que la sociedad civil no sea pasional y quiera extinguir violentamente lo que no le agrade o le hagan creer que va en contra de su persona.



El Estado mexicano debe cambiar, pero no es responsabilidad exclusiva de unos, es de forma conjunta. Todos los estratos deben de transformarse y ser trastocados, no continuar con el absurdo de la ganancia, de ese pragmatismo individualista, utilitario de corto plazo. Los individuos deben reconocerse como parte de una sociedad, no como agentes reducidos a su expresión más economicista y fetichizada.



INKEAN DEAN Invierno de 2009


(DAHC)

viernes, 4 de diciembre de 2009

LA CAIDA DEL SOCIALISMO EUROPEO. A PROPÓSITO DEL FIN DE LA DDR


Segunda Parte

No cabe duda que la DDR tuvo como principal protagonista de su progreso el desarrollo industrial. La introducción de planes quinquenales durante los primeros años para colectivizar la agricultura, establecer cooperativas de producción (VEBs), y nacionalizar las industrias de producción en sectores estratégicos, se hizo a los ritmos de productividad que establecía el SED, es decir, a través de lo que calculaba el partido único en los planes quinquenales. En ellos se planificaban las cuotas físicas de producto y las cantidades específicas de trabajo que cada industria debía emplear. Para el periodo de 1959 a 1965, el SED ajustó sus objetivos e introdujo un plan a siete años. Este nuevo plan aspiraba alcanzar la producción per cápita de la Alemania capitalista para finales de 1961, lanzar mayores cuotas de producción, mediante un incremento de 85% en la productividad laboral (superior a la meta de productividad que se había estipulado en los planes de años anteriores). Con el aumento en el ritmo de los niveles de trabajo la migración hacia la Alemania capitalista, y hacia otras partes de Europa creció de nuevo: Un total de 143.000 personas en 1959 y 199.000 en 1960. La mayoría de los emigrantes eran trabajadores de cuello blanco, y el 50% eran menores de 25 años. Para el periodo 1949-1961 la huída de trabajadores excedía un total de 2,5 millones. Si el objetivo de la DDR era un incremento progresivo de la productividad industrial, que sin duda se basaba en una fuerza laboral activa y joven, entonces no se podía permitir que esta estuviera en un continuo éxodo hacia la parte capitalista. La perdida de competitividad económica de un Estado Socialista, en el marco de la guerra fría, era inadmisible para la ideología comunista europea de aquellos años. La respuesta a esto fue la construcción de un muro. En 1961 disfrazando la iniciativa como un mecanismo de defensa contra los "ataques" del capitalismo, se erigió en toda la frontera entre el lado oriental y occidental el muro de hormigón reforzado en su interior con alambres de púas, clavos, minas de tierra, flechas, perros y torres de vigilancia con soldados de la STASI. Este mismo mecanismo se aplicó en la ciudad de Berlín. De esta forma la gobernabilidad política y la estabilidad económica se garantizaban durante el siguiente periodo de veintitantos años. A partir de ese momento el control sobre las decisiones individuales de los ciudadanos se acrecentó. La STASI, como organismo de inteligencia y seguridad fue el principal protagonista de la gobernabilidad y los mecanismos represivos de esta regían la vida cotidiana de las personas. Se había así, sacrificado la libertad individual de la comunidad por el progreso económico en una forma que el socialismo teórico, aquel de Marx, Engels y cía., nunca quizá hubiesen deseado, a pesar del carácter ultraprogresista y materialista de ambos. A partir de esas decisiones el rumbo del SED como partido único se transformó. Lo que alguna vez había funcionado mas-menos de forma “democrática”, en el sentido de que en sus inicios (e inclusive en esos momentos) los organismos del SED abarcaban una amplia gama de organizaciones que iban desde los sindicatos libres de trabajadores, los campesinos, las juventudes libres, y pasando inclusive por las organizaciones cristianas y liberales, ahora se transformaba en mecanismos autoritarios y poco incluyentes explicados en mayor medida por un panorama de miedo al “triunfo capitalista” que poco a poco invadía las mentes de los camaradas socialistas. Los pocos logros alcanzados en los terrenos social e individual como el desarrollo de una nueva concepción del trabajo, la camaradería y los valores de desarrollo a la comunidad fueron opacados por la necesidad irrestricta de gobernabilidad y la necesidad de preservar lo que en términos de productividad industrial se había logrado durante los 40 años anteriores.  

Una vez entrando en los años 80 la creciente deuda externa de la DDR llevó a la crisis que acabaría con el colapso del régimen del SED. La deuda con Occidente continuó creciendo a lo largo de la década hasta sobrepasar los 40 billones de marcos: Una suma no astronómica en términos absolutos (el PIB de la DDR era de unos 250 billones de marcos) pero mucho mayor en relación a la capacidad de la DDR para exportar suficientes bienes al Oeste como para conseguir la divisa fuerte que pagase la deuda. A parte de esto, el régimen internamente ya no era fuerte, es decir, ya no era prestigioso. Las segundas generaciones de habitantes, principalmente jóvenes veían como su país era dirigido por una elite política cerrada, anciana, corrupta y represora. 
Eric Honecker, el nuevo dirigente del partido, enfatizó un rígido centralismo dentro de las filas del Partido, subrayando que el curso general tomado por el SED era la unidad de la política social y económica de Alemania Oriental en el frente interno y su absoluto alineamiento con la Unión Soviética en el frente exterior. De acuerdo con el pronunciamiento último, el SED aprobó la intervención soviética en Afganistán, aun cuando esto significó que la DDR quedase diferenciada de la posición tomada por otros comunistas, un tanto menos rígidos y más críticos de los soviéticos como los yugoslavos, rumanos e italianos, que se opusieron tajantemente a la acción de la URSS en el país árabe.


El Comité Central del SED, que durante los años 60 había sido un órgano consultivo, fue reducido a la función de aclamador durante el 10º Congreso del Partido. El Politburó y el Secretariado permanecieron en su mayor parte sin cambios. Aparte de los acuerdos políticos, el Congreso analizó el nuevo Plan Quinquenal (1981-1985), llamando nuevamente a una mayor productividad, más uso eficiente de los recursos materiales, y productos de mejor calidad. Estos planes ya tenían poca credibilidad, además de que en algunas esferas de tecnócratas dirigentes se había apostado por tener una “orientación” de dichos planes hacia la ganancia y el mercado. Cosa inadmisible e inaceptable para la rigidez con la que el comunismo soviético se había levantado en la posguerra.

El fin llego en el marco de la celebración de los 40 años de la DDR (DDR 40 JAHRE). La perestroika anunciada desde Moscú fue una de las gotas que derramó el vaso. La otra: una presión popular imparable; Desde Leipzig hasta Berlín miles de personas habían salido a las calles a reclamar garantías básicas: Libertad de expresión. El resultado fue inevitable: Los dirigentes de la DDR se cuadraron con lo propuesto al ver que los problemas de legitimidad y económicos los superaban por mucho y declararon la apertura de fronteras. El resto fue el progresivo desmantelamiento de un aparato burocrático rígido. La noche fue celebración. El muro se había derribado. Se cuenta que del lado de Berlín capitalista, como regalo de bienvenida para los “reprimidos” socialistas, los restaurantes regalaban cerveza. Lo mismo hizo el canciller alemán: Regalo 100 marcos a cada ciudadano como bienvenida. A ojos de todo mundo el capitalismo había triunfado. De ahora en adelante el mundo aprendería a vivir en libertad y en democracia. Las bondades del mercado le serían repartidas a todo mundo, y la riqueza y prosperidad ya no tendrían contra quien competir…Todos sabemos que esto nunca fue, y nunca ha sido así…Sobra decir toda la miseria, hambre, mentira, corrupción, abuso, y vejación que el capitalismo ha causado en los espacios nacionales disfrazado de mascaras de igualdad, fraternidad y legalidad. 
El socialismo europeo no cayó porque el capitalismo le demostrara ser irremediablemente mejor, aunque en apariencia así haya parecido en los primeros años; Habría que preguntarse si la huída hacía la Alemania capitalista tenía más que ver con un deseo de libertad que con un convencimiento claro de que en el otro lado se encontraría la oportunidad soñada (Cabe recordar que las habilidades del trabajo desarrolladas por un individuo bajo un régimen socialista, inclusive las carreras profesionales y los oficios, son diametralmente opuestos a los desarrollados y realizados en una economía de mercado. Inclusive, uno de los estragos mas difíciles que la unificación le trajo a Alemania fue la inserción en el mercado laboral de la fuerza de trabajo socialista: Al día de hoy las regiones mas azotadas por el desempleo en el país son las ubicadas en la otrora parte socialista, y por mucho estas no han logrado recuperar sus niveles de empleo y productividad que tenían cuando eran parte de la DDR. En ese sentido los una vez ciudadanos de la DDR se preguntan ahora si realmente están mejor en un régimen de mercado laboral como el alemán. El debate sigue estando abierto y no cabe duda que a Alemania le sigue costando millones de euros la reunificación) Si pudiésemos establecer una serie de aspectos del porque efectivamente de la caída de la DDR y en general del comunismo europeo podríamos decir que por su intolerancia hacia la diversidad, la critica y la disidencia, por la creencia de que un partido único era el rumbo político que se tenia que seguir como mecanismo de representación de los intereses populares, y por anteponer el objetivo económico-material como el único viable para la realización humana y personal, por solo mencionar algunos. En ese sentido el socialismo “realmente existente” de aquella época se quedo corto. Despreció el pasado en aras del progreso industrial basado en una concepción economicista de las relaciones humanas; en aras de creer que el desarrollo intelectual y espiritual de la sociedad solo era único con un desarrollo material.  

Todavía se llegan a escuchar por ahí, de algunos románticos del socialismo, argumentos de subestimación de por ejemplo los aspectos más tradicionales de la sociedad. Los asuntos religiosos son vistos con desdén por creer que estos no tienen nada que aportarle a la humanidad. El lema “la religión es el opio de los pueblos” fue un tema que el socialismo de aquellas épocas pareció enarbolar con cobijo y que tristemente muchos ahora adoptan como suyo. No hay razón para pensar que en aras de un progreso material se tenga que aplastar con todo lo tradicional. No hay razón para descreditar a las ideas religiosas con el fin de que el Estado tenga que construir una nueva e inmaculada conciencia ajena a influencias “externas” y “nocivas”. No hay razón para seguir pensando que el fin justifica los medios. Esta misma mentalidad es la el socialismo y muchos de sus intelectuales criticaron del capitalismo; el hecho de barrer con lo tradicional e instaurar nuevas instituciones en aras de la acumulación irrestricta de ganancia. Por desgracia el socialismo que se construyó en Europa, específicamente el que emano de la revolución bolchevique tuvo esos tintes de progresismo arrollador, y en muchos lados, excluyente. Si bien todo es relativo y siempre existen bemoles, el principio básico sobre el cual muchos Estados construyeron sus cimientos fue desarrollar una nueva mentalidad a partir de la eliminación de todo lo previo. En ese sentido ni el capitalismo ni el socialismo pudieron escapar al progresismo y cientifismo del cual esta modernidad en la que estamos insertos es su madre más preciosa. Después del ascenso de la modernidad a finales del siglo XVIII no se han desarrollado nuevas mentalidades ni nuevos paradigmas; todo lo que se ha originado son solo especies de refritos y readecuaciones de los paradigmas de progreso y cientifismo que una vez se alzaron victoriosos sobre una era feudal decadente. En ese sentido los Estados Nacionales y sus formas de organización económica solo han sido readecuaciones y reformas apegados a estos paradigmas. La creación de uno nuevo es una cuestión compleja que solo obedece al proceso histórico-social, sin embargo es fundamental poner en claro lo anterior.

THE MAN IN BLACK